Tres formas efectivas de limpiar la vitrocerámica y dejarla como nueva
La vitrocerámica es una opción segura y sostenible en las cocinas modernas, pero su mantenimiento requiere atencion para evitar manchas dificiles de retirar. Un metodo probado utiliza productos caseros accesibles como vinagre blanco, pasta de dientes, alcohol de limpieza, una bayeta y una rasqueta especifica para vitroceramicas, disponibles en supermercados. Antes de iniciar, verifique que todas las fuentes de calor esten frias y apagadas.
Primera forma: vinagre blanco y rasqueta. Extienda el vinagre blanco con una bayeta sobre la superficie, insistiendo en manchas y marcas. Retire los restos resistentes con la rasqueta. Vuelva a pasar la bayeta con vinagre y seque con papel de cocina.
Segunda forma: aplicacion de pasta de dientes. Coloque pasta de dientes en cada fuente de calor y extienda con la bayeta en movimientos circulares. Aplique mas presion en zonas sucias, pase la rasqueta y frota los restos de pasta con movimientos circulares.
Tercera forma: enjuague y alcohol de limpieza. Retire la pasta sobrante con una bayeta humedecida en agua. Aplique alcohol de limpieza diluido en agua, preferiblemente con pulverizador, y seque con papel de cocina. Este proceso deja la vitrocerámica impecable.[1]









