Propuesta de Impuesto Millonario en Washington Genera Preocupaciones sobre su Expansión y Daño Económico
El gobernador de Washington, Bob Ferguson, anunció a fines de diciembre de 2025 su apoyo a un nuevo impuesto del 9.9% sobre los ingresos anuales superiores a 1 millón de dólares, aplicable solo a ingresos netos anuales y excluyendo el valor neto o activos como la equidad en la vivienda.[4] La oficina del gobernador afirma que el estado ocupa el penúltimo lugar en equidad y igualdad en el sistema tributario nacional, con familias en el 20% inferior pagando el 13.8% de sus ingresos en impuestos, mientras que el 1% superior paga solo el 4.1%.[4] Ferguson propone reequilibrar este sistema regresivo para devolver dinero y recortar impuestos a familias trabajadoras y dueños de pequeños negocios afectados por la crisis de asequibilidad, con ingresos del impuesto disponibles recién en 2029 tras la implementación de nuevos sistemas de recolección y posibles desafíos legales.[4]
El presidente del Partido Republicano de Washington, Jim Walsh, rechaza la propuesta, advirtiendo que podría afectar a más que solo a los ricos y allanar el camino para un impuesto sobre la renta general para todos, ya que la Corte Suprema estatal podría declararlo inconstitucional por discriminar a un solo grupo.[4] Un análisis de la Tax Foundation indica que el impuesto elevaría la tasa máxima sobre ingresos por salarios y unidades de acciones restringidas (RSU) que se vesten en Seattle por encima del 18%, la más alta de EE.UU., impactando duramente a dueños de pequeños negocios y trabajadores tecnológicos que reciben RSU como compensación, dado que pocos salarios superan el millón de dólares y esos ingresos provienen mayoritariamente de ganancias de capital, dividendos, ingresos de negocios passthrough y RSU.[4] Washington cuenta con 695.695 pequeños negocios y casi 360.000 empleados en empleos relacionados con tecnología, según la Small Business Administration y el Departamento de Comercio de Washington.[4]









