Powell advierte: inflación persistente obliga a los estadounidenses a economizar y cambiar hábitos de consumo
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, afirmó que los estadounidenses se ven forzados a economizar debido a la inflación obstinada que presiona los presupuestos familiares. Powell indicó que los consumidores de bajos ingresos están cambiando a marcas más económicas, comprando menos y alterando sus hábitos de compra, aunque siguen consumiendo de manera diferente.[3] El directivo resaltó que la Fed escucha con frecuencia preocupaciones sobre asequibilidad en conversaciones con empresas de distintos tamaños y hogares, y enfatizó que el enfoque principal debe ser retornar la inflación al objetivo del 2 por ciento para abordar esas inquietudes.[3]
Powell subrayó que mantener la estabilidad de precios es una de las misiones clave de la Fed, y que lo mejor para quienes sienten la presión inflacionaria es controlar la inflación y completarla hasta el 2 por ciento.[3] El índice de gastos de consumo personal (PCE), el medidor preferido de la Fed, se situó en 2.8 por ciento en noviembre y mostró una tendencia al alza desde un mínimo de 2.2 por ciento en abril, según datos de la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio.[3] Basado en los datos más recientes del índice de precios al consumidor (CPI), las estimaciones sugieren que el PCE general alcanzó el 2.9 por ciento en diciembre.[3]
Powell atribuyó el aumento en el ritmo de crecimiento de precios a aranceles más altos, que son impuestos a las importaciones implementados como parte de la agenda comercial de la administración Trump.[3] Especificó que estas lecturas elevadas reflejan principalmente inflación en el sector de bienes, impulsada por los efectos de los aranceles, mientras que la desinflación continúa en el sector de servicios.[3] Durante una conferencia de prensa, Powell explicó a FOX Business que el exceso inflacionario derivado de aranceles en bienes importados probablemente resulte en un aumento de precios único, salvo la imposición de nuevos aranceles que agraven las presiones sobre los consumidores.[3]
Agregó que la expectativa es ver los efectos de los aranceles en los precios de bienes alcanzando un pico y luego descendiendo, asumiendo que no se inicien aumentos mayores de aranceles durante este año.[3]









