
El sector empresarial está listo para acompañar las políticas gubernamentales orientadas a la reactivación del aparato productivo. Pero demanda estabilidad como base para que vuelvan las inversiones necesarias.
El presidente de Cainco, Jean Pierre Antelo, ha planteado avanzar hacia una recuperación ordenada de la economíacon ajustes graduales, con disciplina fiscal, estabilidad y condiciones que permitan recuperar la competitividad y atraer inversiones.
Empresarios y población esperamos que los recursos aprobados por el FMI, por aproximadamente 1.900 millones de dólares, contribuyan a fortalecer las reservas internacionales, estabilizar la economía y recuperar condiciones para la inversión.
Ninguna política económica orientada a reactivar el aparato productivo, garantizar el abastecimiento de carburantes, eliminar subvenciones que generan distorsiones y estabilizar la economía podrá alcanzar resultados sostenibles sin la participación activa de la empresa privada.
Gremios empresariales como Cainco, Cámara de Exportadores, Cámara Nacional de Industrias, Federación de Empresarios privados de La Paz entre otros, han manifestado su disposición para acompañar la recuperación, planteando certidumbre, seguridad jurídica, condiciones para la inversión y políticas que favorezcan la formalización.
Un estudio de la Fundación Milenio, con apoyo del Centro Internacional para la Empresa Privada (CIPE), muestra que reducir los costos de formalización, facilitar el acceso a mercados y financiamiento y fortalecer la seguridad jurídica son claves para romper el círculo entre informalidad, baja productividad y escaso crecimiento empresarial.
Bolivia enfrenta uno de los mayores niveles de informalidad de la región. Según la OIT, en el primer semestre de 2025, ocho de cada diez personas ocupadas en el país trabajaban en la informalidad.
El Gobierno debe impulsar políticas que faciliten el tránsito hacia la formalidad, no solo como obligación, sino como vía para que las empresas crezcan y generen empleo. El estudio de la Fundación Milenio señala que las empresas con mayores niveles de formalidad tienden a ser más grandes y productivas, registrar mayores ventas, generar más empleo y tener mejores posibilidades de acceder al crédito.
El reto es que los beneficios de ser formal sean mayores y más visibles que los costos de cumplir las reglas, especialmente para los pequeños negocios.
Un ejemplo de integración empresarial es el Consejo de Cámaras de Comercio de las Américas (CCCAM), iniciativa de la Cámara Nacional de Comercio de Bolivia y la Cámara de Comercio de Bogotá. Esta plataforma reúne cámaras de comercio de 16 países y busca impulsar una agenda común de integración empresarial, comercio y cooperación hemisférica.
Como planteó Klaus Frerking, presidente de la CAO y de Fexpocruz, el país necesita construir un “pacto nacional por la producción y el empleo” ante el nuevo escenario generado por la eliminación de la subvención al diésel.
La liberación del precio del combustible implica mayores costos para productores, transportistas, industrias, comercios y familias, además de presión sobre los precios. Si el país asume los costos de la economía real, tiene derecho a recibir beneficios reales, que deberían traducirse en cinco ejes.
Primero, liberar la fuerza productiva, impulsando la biotecnología y eliminando restricciones innecesarias para la producción.
Segundo, otorgar seguridad jurídica, con reglas claras para la inversión y respeto a la propiedad privada.
Tercero, desarrollar una nueva política energética que genere condiciones para la inversión, priorice los biocombustibles y promueva nuevas fuentes de energía.
Cuarto, ejecutar un programa de infraestructura productiva, con carreteras, hidrovías, puertos, logística y conectividad, para mejorar la competitividad y convertir a Bolivia en un corredor entre el Atlántico y el Pacífico.
Quinto, avanzar hacia una descentralización efectiva del Estado y un nuevo pacto fiscal para las regiones.
También es necesario simplificar los trámites burocráticos y trabajar con los nuevos emprendedores para mejorar su producción, aumentar su productividad y ampliar sus mercados.
El Gobierno reconoce que el sector productivo es el eje central de la recuperación económica y ha comprometido una agenda permanente con las cadenas productivas para atender necesidades urgentes y construir soluciones de mediano y largo plazo.
La reactivación económica requiere del esfuerzo de todos. El Estado debe generar las condiciones y el sector privado responder con inversión, producción, empleo e innovación. Bolivia necesita recuperar la confianza, abrir nuevas oportunidades y volver a crecer.









