Pentágono redefine prioridades: defensa del Homeland y disuasión de China superan a Europa en la nueva Estrategia de Defensa Nacional
La nueva Estrategia de Defensa Nacional del Pentágono marca un giro significativo respecto a la administración Trump anterior y a la de Biden, al no considerar ya a China como la amenaza principal de manera exclusiva. En lugar de centrarse primariamente en contrarrestar a China, el documento prioriza la defensa del Homeland estadounidense y la disuasión en el Pacífico, mientras reduce el énfasis en Europa. Según el texto, aunque Europa sigue siendo importante, posee una participación menor y decreciente en el poder económico global, lo que justifica reorientar recursos hacia la protección directa de Estados Unidos y la contención de China.
El plan, que suele seguir a la Estrategia de Seguridad Nacional publicada el mes pasado, se retrasó varios meses debido a debates internos sobre cómo describir la amenaza china en medio de negociaciones comerciales con Pekín. POLITICO informó en septiembre que un borrador llegó al escritorio del secretario de Defensa Pete Hegseth, pero permaneció allí mientras funcionarios discutían el enfoque. A diferencia de la Estrategia de Seguridad Nacional, no destaca Europa ni la califica como un lugar en declive civilizacional, pero subraya su importancia menguante.
La estrategia insta a no ceder más acceso o influencia sobre terrenos clave en el Hemisferio Occidental, incluyendo el Golfo de México, aunque ofrece pocos detalles sobre cómo lograrlo. En contraste con la estrategia de defensa de 2018 de la primera administración Trump, que priorizaba a China como la mayor amenaza, y la de Biden en 2022 que reiteraba esa visión, la versión de 2026 enfatiza la diplomacia continua con China, similar a un informe anual reciente sobre su acumulación militar, junto con la erección de una fuerte defensa de negación en el Pacífico para disuadir una guerra potencial. No especifica qué activos estadounidenses enviaría el Pentágono a la región.
Las amenazas de Rusia, Irán y Corea del Norte se mencionan, pero no ocupan un lugar tan prominente como China o el Homeland. Este cambio refleja una priorización racional de recursos limitados hacia activos económicos y estratégicos vitales para Estados Unidos, alineada con datos sobre el peso relativo de las regiones en el PIB global.









