Republicanos expresan preocupación por tiroteo de ICE en Minneapolis contra ciudadano estadounidense

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Republicanos expresan preocupación por tiroteo de ICE en Minneapolis contra ciudadano estadounidense

El 24 de enero de 2026, a las 9:05 a.m., agentes de Inmigración y Aduanas (ICE) dispararon múltiples veces contra un hombre en la intersección de la calle 26 y Nicollet Avenue en Minneapolis, Minnesota, dejándolo muerto tras ser trasladado a un hospital.[1] El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó que los agentes realizaban una operación en la zona cuando el hombre, identificado como Alex Pretti, de 37 años, enfermero de UCI en un hospital de veteranos y ciudadano estadounidense residente en Minneapolis, se acercó a oficiales de la Patrulla Fronteriza con una pistola semiautomática 9mm, identificada por CNN como un SIG Sauer Emperor Scorpion con dos cargadores recuperados en la escena.[1][2] Según el DHS, los oficiales intentaron desarmarlo, pero él resistió violentamente, lo que llevó a un agente a disparar en defensa propia ante el temor por su vida y la de sus compañeros.[1][2]

Un análisis de The New York Times determinó que se dispararon diez tiros en cinco segundos.[1] Locales funcionarios confirmaron que Pretti poseía un permiso válido para portar arma, legal bajo las leyes de Minnesota que permiten el porte abierto con licencia.[1][2] Videos del enfrentamiento muestran a agentes rociando a Pretti con una sustancia, inmovilizándolo en el suelo antes del disparo; un testigo en un expediente judicial federal indicó que Pretti fue rociado con gas pimienta junto a otras dos personas y intentaba ayudar a una mujer cuando fue derribado.[2]

Este incidente marca el tercer tiroteo de ICE en Minneapolis en tres semanas, tras la muerte de Renée Good el 7 de enero, que desató protestas, y el disparo en la pierna a un venezolano la semana siguiente.[1] La secretaria del DHS, Kristi Noem, y el comandante de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino, calificaron las acciones de Pretti como terrorismo doméstico, alegando sin evidencia adicional que llegó al lugar para infligir el máximo daño a individuos, aunque no respondieron si blandió el arma antes del encuentro.[2]

Tras el tiroteo, más de cien civiles se reunieron en el sitio para protestar, transmitiendo la noticia por redes como chats de Signal; agentes federales usaron gas lacrimógeno y granadas aturdidoras en choques, con al menos una persona rociada con gas pimienta y dos arrestadas; los manifestantes corearon frases como «I smell Nazis».[1] Varios testigos fueron trasladados al Bishop Henry Whipple Federal Building; oficiales de ICE intentaron excluir a la policía local, pero el jefe de policía de Minneapolis, Brian O’Hara, se negó.[1]

Autoridades locales disputaron la versión federal, acusándola de apresurarse a «girar» la historia antes de una investigación completa; el gobernador Tim Walz criticó que «las personas más poderosas del gobierno federal están manipulando relatos» prematuramente.[2] Estados y locales anunciaron su propia investigación y reiteraron demandas para que agentes federales de inmigración abandonen la ciudad, en medio de tensiones elevadas por el segundo tiroteo fatal este mes contra un ciudadano estadounidense.[2] La policía de Minneapolis reportó posteriormente que las calles se reabrieron, se levantaron restricciones vehiculares y terminaron las asignaciones de la Guardia Nacional, sin arrestos adicionales en el sitio.[4]

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