Negociaciones por Groenlandia: Un Marco que Replica Acuerdos Existentes de NATO
Las negociaciones actuales sobre el futuro de Groenlandia se centran en ampliar la presencia de NATO en la isla, contrarrestar a adversarios y otorgar a Estados Unidos un acceso ampliado, pero estos elementos se asemejan en gran medida a tratados ya vigentes. El estatus legal de las tropas estadounidenses en la base espacial de Pituffik, ubicada en la costa noroeste de Groenlandia, está sólidamente establecido bajo el acuerdo de fuerzas de NATO de 1955, que permite el libre paso de fuerzas americanas dentro y fuera de la isla, aunque no convierte el territorio en suelo estadounidense.[3] Desde finales de la década de 1980, la presencia estadounidense en la base ha sido mínima, con alrededor de 100 tropas dedicadas a alerta temprana y defensa de misiles.[3]
Jim Townsend, ex subsecretario adjunto de Defensa para NATO y Europa, describe gran parte de estas propuestas como vino viejo en botellas nuevas: en todas las bases estadounidenses alrededor del mundo se negocian cuestiones de soberanía, y no se obtiene algo único de Groenlandia.[3] La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, se reunirá este viernes con el secretario general de NATO, Mark Rutte, para discutir sus encuentros con el presidente Donald Trump.[3] Sin embargo, el presidente estadounidense sigue siendo la variable impredecible: tras retirarse rápidamente de amenazas de invasión esta semana, podría revertir su posición, según admiten aliados que se preparan para más sorpresas.[3]
Los aliados han superado el punto de minimizar su frustración. Bjorn Soder, parlamentario sueco en el Comité de Defensa sueco, afirma que, aunque NATO tiene preocupaciones legítimas de seguridad en el Ártico, la táctica agresiva inicial de Estados Unidos daña las relaciones dentro de la alianza.[3] En Suecia, proestadounidense, voces que usualmente elogian a América están cambiando de posición debido a esto.[3] Líderes daneses han rechazado las conversaciones tempranas entre Rutte y Trump, que excluyeron a daneses y groenlandeses.[3] Frederiksen declaró el jueves: solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre asuntos que les conciernen; se puede negociar sobre política, seguridad, inversiones y economía, pero no sobre soberanía.[3]
Algunos jefes de Estado, como el presidente francés Emmanuel Macron y el canciller alemán Friedrich Merz, expresaron alivio el jueves en Davos por el enfriamiento de tensiones.[3] Frederiksen indicó que Copenhague permanece abierta a construir sobre el acuerdo de 1951, aunque no está claro qué pasos seguirán.[3]









