Imagen del primer receptor de trasplante combinado de rostro y doble mano en el mundo

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Imagen del primer receptor de trasplante combinado de rostro y doble mano en el mundo

Joe DiMeo tenía 18 años cuando sufrió un grave accidente de tráfico que le causó quemaduras de tercer grado en cerca del 80% de su cuerpo. Tras terminar un turno nocturno, se quedó dormido al volante, su coche se salió de la vía y acabó envuelto en llamas. Dos personas que estaban cerca lo sacaron del vehículo y dieron la voz de alarma, un gesto que le salvó la vida pero no le libró de las consecuencias: quemaduras de tercer grado en alrededor del 80% de su cuerpo y meses de hospitalización. En las imágenes previas al siniestro aparece un joven con rasgos definidos, aspecto de gimnasio y una vida cotidiana sin demasiadas sombras. Las fotografías posteriores al accidente muestran una transformación radical: piel dañada, cicatrices extensas y un rostro que, además del golpe estético, implicaba limitaciones funcionales severas. Los equipos médicos explicaron que las lesiones afectaban a algo tan básico como proteger los ojos, mantener una correcta movilidad facial o recuperar destreza manual. La cirugía que llegó después no buscaba cambiar una cara, sino devolver autonomía: parpadear, sonreír, agarrar, escribir, vestirse. En agosto de 2020, DiMeo se sometió a una intervención sin precedentes: un trasplante de rostro y doble mano bilateral que, por primera vez, se consideró exitoso en conjunto. La operación duró unas 23 horas y movilizó a un equipo sanitario enorme en un hospital universitario de Nueva York, con el cirujano Eduardo D. Rodríguez al frente del programa. El resultado modificó su imagen de forma progresiva. Primero, con la reducción de inflamación y el asentamiento de los tejidos. Después, con la recuperación de gestos y expresiones. Y por último, con una presencia más normalizada ante la cámara. Los médicos que han divulgado el caso han insistido en que lo más determinante no es el antes y después, sino el proceso intermedio: la rehabilitación intensa y sostenida para entrenar músculos, nervios y coordinación fina, especialmente en las manos.[1]

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