Europa quiere frenar y a la vez complacer a Trump en Groenlandia

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Europa quiere frenar y a la vez complacer a Trump en Groenlandia

Con los ejercicios militares en Groenlandia que han comenzado esta semana, Europa envía dos mensajes a Donald Trump. Uno es desafiante y el otro conciliador. La presencia de unas decenas de soldados europeos señala al presidente de Estados Unidos que la anexión de la isla ártica, integrada en el Reino de Dinamarca desde hace más de dos siglos, topará con obstáculos, aunque sean simbólicos. Al mismo tiempo, la llegada de fuerzas alemanas, francesas, británicas y de países nórdicos, a petición de sus aliados daneses, pretende dar respuesta a la preocupación de Washington por la seguridad del Ártico ante la pujanza de Rusia y China.

Trump, que hace un año planteó la compra de Groenlandia por EE UU por motivos de seguridad, ha escalado la retórica tras el éxito de la operación militar en Venezuela del 3 de enero. Ahora promete hacerse con la isla por las buenas o por las malas.

El plan danés y europeo para evitarlo combina la firmeza con la persuasión. La firmeza empieza por exhibir una presencia militar en este territorio 50 veces más extenso que Dinamarca, un desierto helado con menos de 60.000 habitantes. Hasta ahora esta presencia era mínima, por parte de Dinamarca, y menor en todo caso que la de EE UU, que posee la base aeroespacial de Pittufik, en el noroeste de la isla.

Nadie contempla, sin embargo, el escenario del choque militar, y menos entre aliados. Nadie va a luchar contra Estados Unidos por el futuro de Groenlandia, alardeó Stephen Miller, asesor de Trump, tras la incursión estadounidense en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro. Ahora la Casa Blanca minimiza la misión europea en Groenlandia, y su portavoz Karoline Leavitt ha afirmado que no tendrá ningún impacto en los planes para la anexión.

Que la estrategia de persuasión funcione es otra cuestión. Trump esgrime la seguridad para anexionarse Groenlandia, pero también otro argumento de peso: su propio ego. La propiedad es importante, declaró a The New York Times. Porque es lo que creo que psicológicamente es necesario para el éxito. Y ante este factor, la psicología del presidente de Estados Unidos, es mucho más complicado, para los europeos, encontrar una respuesta racional.

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