Europa y América Latina buscan alianza estratégica ante un orden mundial fragmentado
En un foro internacional organizado por CAF en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica, líderes como Josep Borrell, Iván Duque, Enrico Letta y Eduardo Frei analizaron la necesidad de un acercamiento entre Europa y América Latina. Borrell describió un mundo dividido, con Europa partida por tensiones internas y América Latina fragmentada ideológicamente, lo que obliga a Europa a buscar aliados cercanos cultural y lingüísticamente. Señaló que esta relación puede actuar como contrapeso a la dinámica de ruptura del orden internacional promovida por Estados Unidos, destacando la proximidad geográfica y cultural como ventajas prácticas para nuevos mercados y alianzas.
Iván Duque, expresidente colombiano, cuestionó la autocomplacencia en las relaciones históricas entre ambas regiones citando datos concretos: antes de los tratados de libre comercio, el intercambio comercial crecía un 30% más al año y sigue en aumento, aunque más lentamente. Defendió el comercio como herramienta para aislar las relaciones internacionales de vaivenes ideológicos y criticó el bloqueo en la ratificación del acuerdo UE-Mercosur, insistiendo en convertir el potencial en una estrategia sostenida.
Enrico Letta, ex primer ministro italiano, identificó tres actores dominantes en la economía futura: Estados Unidos, China e India. Ante ellos, propuso que europeos y latinoamericanos integren sus espacios internos y colaboren mutuamente. Destacó las debilidades estructurales de Europa en competitividad, mercado único, dependencia tecnológica, financiera y energética, afirmando que ni Europa ni América Latina son autónomas y deben actuar en el mismo barco para ganar independencia.
Eduardo Frei, expresidente chileno, ofreció un diagnóstico crítico sobre América Latina, recordando que desde finales de los noventa se advertía a Chile la necesidad de aliarse con cinco o seis países de la región para negociar con efectividad. Subrayó dos modelos comunes en potencias rivales: reforzar el espacio propio antes de negociar externamente, lo que redefine el tablero para regiones medias que no actúan como bloques unificados. El problema radica en la incapacidad de América Latina para superar divisiones y consolidar una estrategia birregional sostenida.









