El rearme divide a la OTAN pero multiplica oportunidades en bolsa
La division interna en la OTAN sobre el rearme emerge como catalizador de oportunidades bursátiles, con el secretario general Mark Rutte impulsando un objetivo de gasto en defensa del 5 por ciento del PIB, corregido por flexibilidad en las contribuciones de cada país en función de aportaciones humanas y materiales. Este plan eleva la referencia de inversión al 5 por ciento del PIB, dividido en un tramo duro de 3,5 puntos en gasto militar tradicional y un tramo blando de 1,5 puntos en seguridad, incluyendo protección de infraestructuras críticas y ciberseguridad. Para España, Rutte estima una factura adicional de 22.000 millones de euros para alcanzar el 3,5 por ciento desde el actual 2,1 por ciento del PIB, lo que cuestiona las afirmaciones del presidente Pedro Sánchez sobre compromisos cumplidos. El rearme responde a presiones de Donald Trump para mayor inversión aliada, con Rutte destacando tres objetivos en la Cumbre de La Haya: el plan de inversión al 5 por ciento del PIB como salto cuántico histórico, impulso a la industria de defensa para generar seguridad y empleos, y refuerzo del apoyo a Ucrania ante la invasión rusa. Este entorno ha disparado las acciones de empresas de defensa europeas, con Thyssenkrupp subiendo un 20,50 por ciento gracias a su fabricación de submarinos, Renk Group más de un 15 por ciento como proveedor de sistemas, Rheinmetall más de un 10 por ciento, Saab más del 15 por ciento por sus aviones Gripen y otros productos, y BAE Systems por debajo del 10 por ciento dada su posición consolidada en Estados Unidos. Analistas como Alberto Conca de LFG+ZEST prevén que el sector siga ganando impulso con margen de crecimiento, confirmado por comentarios de Rutte pese a que los mercados ya descontaban ganancias sólidas, según AJ Bell. El plan europeo ReArm Europe/Readiness 2030 busca 800.000 millones de euros en cuatro años mediante cláusula de escape del Pacto de Estabilidad, préstamos de 150.000 millones, apoyo del Banco Europeo de Inversiones y capital privado, beneficiando a firmas como Indra en España junto a Thales, Dassault Aviation, Leonardo e Iveco. En Alemania, elevar el gasto al 3 por ciento del PIB duplicaría inversiones a 25.500 millones de euros, crearía 245.000 empleos y generaría 42.000 millones anuales en actividad, aunque persiste dependencia de empresas estadounidenses por tecnología y economías de escala. Los mercados exigen tipos de interés más elevados en bonos por la deuda acumulada, evitando subidas de impuestos o recortes sociales.









