Renault propone una estrategia de electrificación centrada en la accesibilidad económica del gran público
La división Ampere de Renault ha presentado su plan para reducir el precio de los vehículos eléctricos con el objetivo de equipararlos a los de combustión interna. La hoja de ruta de la compañía francesa contempla una disminución de los costes de producción mediante una simplificación de los procesos de fabricación y el aprovechamiento de economías de escala. El fabricante busca optimizar el diseño de los modelos, reduciendo el número de piezas y utilizando plataformas modulares que permitan compartir componentes entre diversos vehículos. Esta estrategia incluye la implementación de procesos de ensamblaje más rápidos y eficientes en sus plantas europeas, lo que se traduce en una menor carga operativa. Renault subraya la importancia de la integración vertical en la cadena de suministro de baterías para mitigar la dependencia externa y estabilizar los costes a largo plazo. La marca proyecta alcanzar una mayor eficiencia operativa que permita ofrecer alternativas eléctricas a precios competitivos para el consumidor promedio sin depender de subsidios estructurales. Este enfoque técnico y logístico pretende superar la barrera del elevado coste de adquisición que actualmente limita la adopción masiva de la tecnología eléctrica en el mercado automovilístico. La firma mantiene su apuesta por la innovación en la cadena de valor para sostener la rentabilidad del proyecto dentro de un entorno de competencia creciente en el sector de la movilidad sostenible.









