Empresario Marcelo Porcel acusado de abusar sexualmente de 10 alumnos del Colegio Palermo Chico
La causa judicial contra el empresario Marcelo Porcel, investigada por el fiscal Pablo Turano de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°1 y el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50 a cargo de Carlos Bruniard, suma 10 víctimas adolescentes del Colegio Palermo Chico, con nueve familias querellantes ya que dos chicos son hermanos. Todos los menores están representados por el abogado Pablo Hawlena Gianotti, mientras que Porcel cuenta con la defensa de Roberto Rallin.[1][3]
Los testimonios recolectados en Cámara Gesell describen encuentros en el departamento de Porcel donde el empresario proveía alcohol a los chicos, organizaba juegos, apuestas online y desafíos con recompensas en efectivo o transferencias a billeteras electrónicas. Uno de los indicios que alertó a los padres fue cuando un chico mostró involuntariamente una billetera llena de dinero, lo que llevó a revelar los hechos.[1]
En una declaración, un menor relató que en un dormitorio del departamento principal, mientras estaban en calzoncillos listos para dormir, Porcel entró, apagó la luz y realizó masajes a uno de los chicos. Posteriormente, la víctima le dijo al hijo del empresario: Che, tu viejo me tocó.[1]
El abogado Hawlena Gianotti reveló que Porcel usaba el colegio de sus hijos como coto de caza, aprovechando las relaciones de compañerismo de sus tres hijos varones y una niña, especialmente con compañeros de los dos primeros. Invitaba a los chicos a su casa, les daba alcohol en altas proporciones, como vodka como mínimo, y luego ofrecía masajes con cremas y aceites sobre las piernas, invocando cansancio por actividades deportivas previas, lo que derivaba en abusos.[2]
Adicionalmente, se encontraron pruebas de una cámara oculta en el baño del domicilio para filmar a los menores desnudos, con pericias informáticas que demuestran grabaciones destinadas a la producción, tenencia y distribución de contenido sexual infantil. El letrado anunció la imputación de la esposa de Porcel y señaló al menos cuatro menores más dispuestos a declarar, más de 18 testigos mayores y relatos genéricos coincidentes de todas las víctimas.[2][3]
Desde el inicio de la causa, el juez Bruniard impuso a Porcel una restricción de 300 metros con las víctimas, el Colegio Palermo Chico y el club GEBA, donde los chicos practican deporte. Se allanaron sus propiedades y oficina, secuestrando computadoras y celulares; en dos teléfonos se hallaron imágenes clave de tres chicos con poca ropa, dos de ellas reconocidas por una víctima y sus padres.[1]









