Construir la Bolivia del futuro

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El autor es Licenciado en Economía por la UMSA. Doctorado Ph.D. en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador (Argentina). Académico de número de la ABCE y presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP).

Empezamos un nuevo capítulo de nuestra historia y es oportuno, a tiempo de honrar nuestro pasado, renovar nuestro compromiso con el futuro. Frente a cada desafío, siempre encontramos la fortaleza para salir adelante. Esa resistencia está presente en nuestra gente, en quienes trabajan, en los emprendedores y en quienes invierten con la convicción de construir un mejor país.

Desde el empresariado paceño y boliviano reafirmamos nuestro compromiso de seguir generando empleo, impulsando la inversión y creando oportunidades para contribuir al desarrollo de una Bolivia más próspera, competitiva y unida.

Ingresamos al 201año del tercer centenario, como siempre, anhelando un mejor futuro para nuestro país.

No podemos olvidar que, a lo largo de estos 200 años, nuestro país participó en cinco guerras internacionales, que dejaron como saldo la pérdida de casi 550 mil km² de territorio, a lo que debemos añadir 720 mil km² perdidos por tratados internacionales y arbitrajes. Hoy, el territorio nacional es menos del 50% del que tenía en su fundación.

Solo como ejemplo, podemos citar a Corea del Sur, que a mediados del siglo pasado enfrentó una guerra que la dejó devastada, en peores condiciones que Bolivia. Hoy se posiciona sólidamente como una potencia económica de primer orden y uno de los mayores motores tecnológicos del planeta. Es una economía de ingreso alto y una de las principales potencias industriales y tecnológicas de Asia. En 2025 registró un PIB per cápita nominal de aproximadamente 36.200 dólares.

En estos dos siglos de vida, Bolivia ha tenido un desempeño muy pobre, con una tasa de crecimiento de largo plazo muy baja, períodos de muy alta inflación e inestabilidad política. Ahora es hora de reconocer qué hicimos mal para corregirlo y qué dejamos de hacer para darle la importancia que requiere.

Durante 200 años no dejamos de ser monoexportadores de recursos naturales. Empezamos con la plata, para luego pasar al estaño; en los últimos años fuimos exportadores de gas natural y, si no cambiamos esta práctica, ingresaremos a la era del litio. Urgen políticas para dejar atrás el rentismode los recursos naturales, que es una de las causas de nuestro atraso. No podemos seguir repitiendo, una y otra vez, el ciclo de la abundancia seguido por otro de escasez.

Debemos reducir la informalidad, tanto de las empresas como del empleo y, de esta manera, ofrecer mayor seguridad a los trabajadores y aumentar las recaudaciones tributarias. Nuestro país tiene una de las economías más informales de esta región del mundo.

Es hora de exportar productos con valor agregado. Debemos trabajar arduamente en la industrialización de nuestros minerales y de la producción agropecuaria, así como en ofrecer servicios de alta calidad.

Estamos obligados a superar la llamada “maldición de los recursos naturales”. La abundancia de algunos recursos naturales fue tal que desincentivó la creación de industrias manufactureras, dando paso a un desarrollo regional desigual.

Tenemos que generar riqueza basada en el conocimiento y en una producción sostenible.

Uno de los factores en los que debemos incidir con la mayor insistencia posible es la educación. Mark Zuckerberg, fundador de Facebook y CEO de Meta, ilustra muy bien el problema: “La mayoría de las universidades están desconectadas de la realidad laboral. No enseñan habilidades útiles para el mundo moderno”. Y el problema no solo es de las universidades, pues viene desde los niveles más básicos.

Además del tema educativo, debemos garantizar la independencia de poderes, contar con un sistema judicial fuerte y brindar total protección a la propiedad privada. También debemos mejorar las carreteras, las hidrovías y la conectividad digital, así como diversificar la matriz energética, apostando por energías limpias y renovables.

Nuestra economía debe estar basada en una productividad diversificada y en la innovación. La diversificación productiva estuvo ausente de las políticas de Estado y el déficit fiscal se volvió permanente, debido, entre otros factores, a la falta de nuevas inversiones que nos permitan producir para atender la demanda de un mercado creciente.

Como señaló el ministro de Economía, la historia nos enseña que los países no fracasan por falta de recursos, sino por confundir los ciclos de bonanza con estrategias de desarrollo y dejar de invertir en instituciones, en producción y en las capacidades de su gente.

Es fundamental que Bolivia avance en la aprobación de las leyes propuestas por el Gobierno nacional para impulsar una economía más abierta, competitiva y orientada a la inversión y la generación de empleo. Entre las principales iniciativas se encuentran la Nueva Ley de Inversiones, de Electricidad, de Minería, Economía Verde y Bonos de Carbono, así como el de libre tránsito. La aprobación de estas normas permitirá generar mayor seguridad jurídica, atraer inversión nacional y extranjera, fortalecer al sector privado y crear mejores condiciones para el crecimiento y desarrollo económico de Bolivia.

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