CNI: 95 años impulsando la industria

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El autor es Licenciado en Economía por la UMSA. Doctorado Ph.D. en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador (Argentina). Académico de número de la ABCE y presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP).
 
 
 

En 1931, nació la Cámara Nacional de Industrias (CNI), con la tarea fundamental de organizar y fortalecer el incipiente proceso de industrialización del país. En estos 95 años de historia, esta organización empresarial fue testigo de los avances y retrocesos que tuvo el país, transformándose en la voz autorizada y representativa de la industria formal.

La CNI es uno de los actores indispensables en la proposición y ejecución de políticas públicas que beneficien no solo al sector industrial, sino a todo el país. Y, como no podía ser de otra manera, participó de manera activa en la construcción de los cimientos del Estado. Fue parte de la formulación de la Ley General del Trabajo; su preocupación por la formación del capital humano calificado, la llevó a participar en la creación de la Escuela Industrial de la Nación “Pedro Domingo Murillo”. También fue parte de la consolidación del sistema de seguridad social, materializadaen la creación del Hospital Obrero N°1. 

En el ámbito normativo, su labor visionaria se manifestó en el impulso al Proyecto de Ley de Fomento Industrial de 1945, un hito que buscó por primera vez un marco de protección y promoción para el sector. Esta misma convicción la ha llevado, en las últimas décadas, a librar batallas cruciales por la modernización del Estado, la defensa irrestricta de la formalidad y la lucha frontal contra el contrabando, convencida de que la competitividad y la legalidad son las únicas rutas hacia un desarrollo sostenible.

Es cierto que la industria nacional debe vencer una serie de retos estructurales y coyunturales que condicionan su desarrollo y su capacidad de convertirse en un verdadero motor económico del país.

Los empresarios estamos convencidos de que nuestro país puede dar el salto industrial que hace falta, transformando sus materias primas en productos con mayor valor agregado. Para esto necesita invertir en tecnología, infraestructura y capacitación, acompañadas por políticas que incentiven la producción nacional y la exportación con sello boliviano.

Gonzalo Morales Versalovic, presidente de la CNI afirmó de manera enfática: “No conmemoramos únicamente 95 años de trayectoria; celebramos 95 años de compromiso inquebrantable con Bolivia y su desarrollo. Desde la CNI hemos sido protagonistas en la construcción de nuestra historia productiva y, hoy, asumimos con firmeza el desafío de consolidar el presente y proyectar el futuro que el país demanda. Nuestra meta es clara: arribar al centenario con una industria más sólida, más sostenible, más innovadora y digitalizada, profundamente comprometida con el bienestar de las familias bolivianas”.

Para cumplir con este anhelo, el sector industrial boliviano deberá superar limitaciones como el rezago en la reposición de bienes de capital; la caída de exportaciones industriales en casi 36%; la caída de las compras de materias primas e insumos intermedios en más de 9%, que afecta la producción y la capacidad de abastecimiento. La industria nacional tiene una elevada capacidad de resiliencia, pero enfrenta un escenario complejo, que obligará al sector a demandar reformas estructurales para convertirse en un verdadero motor de la economía nacional.

En este escenario, la CNI tiene la gran misión de promover el desarrollo productivo y empresarial para la generación de recursos, el empleo sostenible y el mejoramiento de la calidad de vida de todos los bolivianos. 

La Cámara Nacional de Industrias impulsa con firmeza una agenda centrada en la industrialización con valor agregado, la adopción de tecnologías 4.0, la economía circular y la atracción de inversiones que nos conecten con el mundo, cuyos desafíos son importantes para crecer y ser más competitivos.

Entre los objetivos de esta Cámara podemos mencionar el apoyo a la modernización y crecimiento de las empresas manufactureras nacionales; contribuir a la mejora constante de la calidad de vida de los bolivianos; fomentar la creación de nuevas fuentes de trabajo formal; trabajar junto al Gobierno en impulsar políticas nacionales para atraer nueva inversión privada; y ampliar el papel de representante del sector empresarial, ampliando la voz de los industriales ante organizaciones estatales y organismos internacionales.

Los empresarios estamos convencidos del potencial nacional en agroindustria, textiles, minería y turismo, solo por citar algunos sectores. Tenemos grandes mercados a nuestro alcance: China, acuerdo comercial entre Europa y el Mercosur; podemos vincular a los países de la costa atlántica con los de la costa del Pacífico; e innovación tecnológica.

 

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