Aramayo en la OEA: “La protesta es un derecho, pero no puede imponerse afectando los derechos de terceros”

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Durante su intervención ante la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, afirmó que los más de 50 días de conflictividad social registrados en el país pusieron a prueba la capacidad del Estado democrático para gestionar una crisis sin quebrantar el orden constitucional.

La autoridad señaló que Bolivia enfrentó un periodo prolongado de bloqueos que afectó la libre circulación de personas, el abastecimiento de bienes esenciales, el transporte y la actividad económica. Según explicó, aunque el conflicto comenzó con demandas que calificó como legítimas, posteriormente derivó en una confrontación política de mayor profundidad.

“Los bloqueos dejaron de ser un mecanismo de presión para el diálogo y pasaron a operar como un instrumento para paralizar al país, afectar el abastecimiento, exacerbar el malestar social y generar un costo político creciente”, manifestó.

Aramayo sostuvo que el Gobierno priorizó inicialmente el diálogo y evitó una escalada temprana en el uso de la fuerza. “En democracia, el uso de la fuerza no puede ser el punto de partida, debe ser siempre el último recurso”, afirmó.

Durante su discurso, remarcó que la protesta pacífica, la libertad de expresión y la participación son derechos fundamentales, pero advirtió que estos deben coexistir con otros derechos igualmente protegidos.

“La protesta pacífica es un derecho, la libertad de expresión es un derecho y la participación es un derecho; pero también lo son la libre circulación, el acceso a la salud, a los alimentos, al trabajo y a la seguridad. Los derechos humanos no son selectivos, son integrales”, señaló.

El canciller también se refirió al impacto de la polarización social y la desinformación durante la crisis, indicando que las redes sociales contribuyeron a profundizar divisiones y dificultar los espacios de diálogo.

En otro tramo de su intervención, agradeció el respaldo y la cooperación brindados por distintos países durante la emergencia, destacando el apoyo humanitario recibido de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú, Estados Unidos y otras naciones de la región.

Asimismo, valoró la decisión de impulsar una misión de cancilleres y ministros de seguridad y defensa para visitar Bolivia y fortalecer la cooperación regional frente a amenazas que afectan a la estabilidad democrática.

Aramayo concluyó señalando que la experiencia boliviana demuestra que es posible enfrentar crisis profundas mediante mecanismos institucionales y democráticos, preservando el orden constitucional y manteniendo abiertos los canales de diálogo.

“Las democracias no se fortalecen cuando desaparecen las diferencias; se fortalecen cuando las diferencias encuentran cauces institucionales”, afirmó ante los representantes de los Estados miembros de la OEA.

INFORME. CYNTHIA DURÁN G.

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