
El autor es Licenciado en Economía por la UMSA. Doctorado Ph.D. en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador (Argentina). Académico de número de la ABCE y presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP).
Paraguay, Uruguay y Bolivia determinaron abrir una nueva etapa de Urupabol, como un mecanismo de integración regional pragmático, promotor de una cooperación y complementariedad mutuas, y generador de oportunidades para sus pueblos.
Este proceso de integración subregional fue creado en Caracas el 25 de abril de 1963, en el marco de la alternancia y rotación en la representación del Directorio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Tres meses más tarde, el 20 de junio, los gobiernos de los tres países firmaron en Asunción el «Acuerdo para la constitución de una Comisión Permanente para estudiar el régimen del comercio internacional». A partir de 1975, las reuniones permitieron consolidar diversas aspiraciones, entre ellas:
a) La mejor utilización de las vías naturales de acceso al océano Atlántico.
b) La creación de una flota multinacional mercante fluvio-marítima.
En el marco de una nueva Cumbre del Mercosur, realizada hace pocos días en Luque, cerca de Asunción (Paraguay), el Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Fernando Aramayo, junto a los cancilleres Rubén Ramírez Lezcano, de Paraguay, y Mario Lubetkin, de Uruguay, suscribieron un comunicado conjunto para fortalecer y reactivar este mecanismo trilateral.
En la oportunidad, Bolivia asumió la Secretaría Pro Témpore del mecanismo Urupabol, desde donde coordinará el plan de acción anual y promoverá la ejecución de las iniciativas acordadas por los países miembros, además de convocar al próximo encuentro trilateral.
La reactivación de Urupabol representa una oportunidad para que Bolivia fortalezca su papel como articulador de la integración regional, aprovechando su ubicación geográfica estratégica y su conexión con la Hidrovía Paraguay-Paraná y los corredores bioceánicos, facilitando el comercio, las inversiones y el desarrollo productivo.
Buscando dejar atrás la imagen de Bolivia como un «país tranca», es momento de consolidar una visión orientada a la integración, promoviendo la libre circulación de bienes, servicios y personas. Este nuevo enfoque permitirá conectar de manera más eficiente a los países de la región e impulsar proyectos comerciales, empresariales y de inversión vinculados a la hidrovía y a la infraestructura logística.
Como parte del Mercosur, de la Comunidad Andina de Naciones y de Urupabol, Bolivia debe convertirse en un articulador estratégico entre los océanos Pacífico y Atlántico, potenciando su economía mediante el fortalecimiento del comercio, la inversión y la integración regional.
Tenemos un recurso natural invaluable que puede facilitar nuestro comercio internacional: la Hidrovía Paraguay-Paraná, eje fundamental para la conectividad regional. Como señaló el presidente de Paraguay, con el impulso permanente a esta vía navegable se avanza hacia una conectividad más moderna y una economía más competitiva, capaz de dinamizar el comercio y atraer nuevas inversiones.
El sistema fluvial de la Hidrovía Paraguay-Paraná, con una extensión superior a los 3.400 kilómetros, constituye una vía navegable natural que nace en Puerto Cáceres, en Mato Grosso (Brasil), y desemboca en el puerto de Nueva Palmira (Uruguay), integrando además a Argentina, Bolivia y Paraguay. Su amplia área de influencia la convierte en uno de los corredores logísticos más importantes de Sudamérica.
Según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), durante 2025 el movimiento de carga por esta hidrovía alcanzó las 840.368 toneladas, de las cuales 726.407 correspondieron a exportaciones, generando un movimiento económico de aproximadamente 388 millones de dólares.
A través de esta vía, Bolivia exporta soya y sus derivados, minerales de hierro, urea, yeso natural y otros productos, mientras el sector exportador espera consolidarla como un verdadero Corredor Fluvial de Integración.
Para los empresarios bolivianos, Urupabol debe promover la integración comercial mediante la Hidrovía Paraguay-Paraná y fortalecer la coordinación con Chile y Brasil para impulsar el desarrollo de los corredores bioceánicos y otros proyectos de infraestructura logística que favorezcan el comercio regional.
Parafraseando el espíritu de esta nueva etapa de integración, Bolivia debe dejar atrás la imagen de un país marcado por los bloqueos y consolidarse como un país bioceánico, integrador y facilitador del comercio regional, capaz de conectar los océanos Atlántico y Pacífico y de generar nuevas oportunidades para la inversión y el desarrollo.
Debemos fortalecer la integración regional aprovechando nuestra ubicación estratégica, consolidando a Bolivia como el heartland de Sudamérica y como el puente de articulación entre la Comunidad Andina y el Mercado Común del Sur.









