Un plan para transformar la economía paceña al 2030

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Por Rolando Kempff Bacigalupo.
El autor es Licenciado en Economía por la UMSA. Doctorado Ph.D. en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador (Argentina). Académico de número de la ABCE y presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP).

“La Paz tiene todo para liderar Bolivia: biodiversidad única, cultura milenaria, diversidad productiva, vocación de servicios, potencial turístico, capacidad comercial y un importante capital humano. Solo nos falta voluntad política y una visión estratégica compartida. Hoy damos el primer paso para cambiar eso”.

Con estas palabras se inauguró hace pocos días el Foro “Soluciones para el desarrollo económico y social del departamento de La Paz”, organizado por la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP), institución que presido, en coordinación con la Fundación Jubileo y la Universidad Mayor de San Andrés. Estas tres entidades conformamos el Comité Impulsor de Desarrollo Departamental y asumimos la responsabilidad de estructurar una propuesta técnica de desarrollo con una visión de mediano y largo plazo.

Debemos tener claro que La Paz no es un departamento más dentro de Bolivia. Es el principal centro político del país, sede de gobierno, parte del eje fundamental de integración territorial y uno de los motores económicos más importantes a nivel nacional. El departamento concentra casi el 27% de la población del país y aporta cerca de una cuarta parte del Producto Interno Bruto nacional, lo que demuestra su peso decisivo en el presente y el futuro de Bolivia.

En 2019, la FEPLP elaboró un Plan de Desarrollo Económico y Social para el Departamento de La Paz, sustentado en datos sobre crecimiento departamental comparado, composición sectorial del PIB, niveles de informalidad, desempeño exportador, brechas en infraestructura y limitaciones en productividad.

Durante el Foro se presentó una versión actualizada y fortalecida de este plan, revisada técnicamente, ajustada a la nueva realidad económica nacional e internacional y enriquecida con aportes de distintos sectores productivos e institucionales, así como con propuestas planteadas por algunos candidatos a la gobernación y a las alcaldías de La Paz y El Alto.

El enfoque del documento es claro: el desarrollo no puede depender de medidas aisladas, sino de una arquitectura integral basada en cinco pilares fundamentales:

1. Reactivación y diversificación productiva, con énfasis en la formalización y la mejora de la productividad.

2. Infraestructura estratégica y logística, orientada a reducir costos, mejorar la conectividad y potenciar la competitividad.

3. Fortalecimiento institucional y seguridad jurídica, condiciones indispensables para atraer inversión.

4. Capital humano y articulación academia–empresa, para responder a las demandas reales del mercado laboral.

5. Sostenibilidad fiscal y coordinación intergubernativa, para evitar duplicidades y mejorar la eficiencia del gasto público.

Este plan no es meramente declarativo: incluye lineamientos operativos, metas orientativas e identificación de competencias por nivel de gobierno. Define con claridad qué corresponde a la Gobernación, qué a los municipios y qué requiere articulación con el nivel central.

Asimismo, el plan propone cuatro transformaciones estructurales que delinean un nuevo paradigma de desarrollo. Primero, transitar de la concentración metropolitana hacia un modelo territorial policéntrico, articulado en ocho Regiones Económicas Productivas funcionalmente especializadas y digitalmente conectadas. Segundo, evolucionar de una economía extractiva hacia una economía del conocimiento, posicionando a La Paz como un hub sudamericano de servicios tecnológicos, software y exportación de servicios profesionales. Tercero, convertir nuestros extraordinarios activos culturales —como la gastronomía yungueña, el patrimonio aymara, el café de los Yungas y el cacao del Alto Beni— en motores reales de la economía naranja y de la identidad territorial. Y cuarto, avanzar desde una institucionalidad fragmentada hacia una gobernanza inteligente, transparente y basada en resultados.

Para alcanzar las metas planteadas, el plan se estructura en ejes estratégicos que incluyen programas concretos, metas cuantificables al año 2030 y mecanismos de monitoreo ciudadano.

Los empresarios esperamos que los paceños aprovechen la oportunidad que ofrecen las elecciones subnacionales de 2026 para elegir a los candidatos que, con visión de futuro, propuestas concretas y una hoja de ruta clara, puedan transformar verdaderamente las condiciones de vida de nuestra gente.

Desde el sector empresarial creemos firmemente que el desarrollo no es producto de la casualidad. El desarrollo es resultado de decisiones, liderazgo y gestión; pero, sobre todo, de la capacidad de trabajar de manera conjunta entre el sector público, el sector privado, la academia y el modelo de cooperación de la triple hélice.

 

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