
El autor es Licenciado en Economía por la UMSA. Doctorado Ph.D. en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador (Argentina). Académico de número de la ABCE y presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP).
Bolivia tiene la oportunidad de fortalecer su presencia en el Pacífico mediante un comodato en el Puerto de Mejillones, ya sea con operadores públicos o privados. Esta alternativa permitiría contar con infraestructura para la carga boliviana y avanzar hacia una logística más eficiente y competitiva.
El puerto chileno de Mejillones recupera importancia para las conexiones de Bolivia con el Pacífico, tanto para las exportaciones mineras como para ampliar las alternativas logísticas del país. A ello se suma una propuesta ferroviaria que busca conectar Santa Cruz, Chuquisaca y Potosí con este puerto, en el marco del denominado Tren Bioceánico.
El gobernador de Chuquisaca, Luis Ayllón, informó recientemente que Santa Cruz y Chuquisaca impulsan gestiones para un proyecto ferroviario que vincule esos departamentos y Potosí con Puerto Mejillones. La iniciativa busca conectar los océanos Atlántico y Pacífico y generar una alternativa para la salida de la producción boliviana. Se trata todavía de un proyecto en etapa de gestiones, por lo que su ejecución, financiamiento y costos deberán definirse.
Mejillones cuenta con infraestructura especializada para graneles sólidos y líquidos y experiencia en el manejo de concentrados minerales. Su Terminal de Graneles Sólidos, que inició operaciones en 2011, tiene capacidad para embarcar y desembarcar poco más de 8 millones de toneladas anuales. Además, el puerto destaca por su bahía protegida, buenos calados, conectividad ferroviaria y carretera y amplias áreas de apoyo para futuros proyectos.
La importancia de Mejillones para Bolivia no es solamente potencial. Minera San Cristóbal utiliza este puerto para la exportación de sus concentrados de zinc-plata y plomo-plata, mientras que en septiembre de este año una delegación de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia visitó el Complejo Portuario Mejillones para conocer sus capacidades y alternativas para las cargas bolivianas.
A principios de 2011, Mejillones fue habilitado como alternativa para la exportación de minerales, en un contexto de nuevas exigencias ambientales para el manejo de concentrados en Antofagasta. Esta experiencia contribuyó a consolidar al puerto como una vía complementaria para la minería boliviana.
En este contexto, también cobra relevancia la posibilidad de que Bolivia pueda acceder a un comodato, tanto con operadores privados como con entidades públicas vinculadas al Puerto de Mejillones, para disponer de infraestructura destinada a las operaciones de carga boliviana. El comodato es un acuerdo que permite utilizar un bien o infraestructura por un determinado período y bajo condiciones previamente establecidas. Esta alternativa ha sido planteada y analizada en reuniones del Consejo Empresarial Binacional Bolivia-Chile, con el objetivo de avanzar hacia una presencia logística más estable de Bolivia en el Pacífico.
Arica mantiene una importancia fundamental para Bolivia por su cercanía y por el régimen jurídico derivado del Tratado de 1904 y acuerdos posteriores. Sin embargo, sus operaciones pueden verse afectadas por condiciones marítimas adversas, como ocurrió en 2025, cuando marejadas y restricciones operativas obligaron a buscar otras alternativas para la descarga de combustibles. Iquique, por su parte, tiene una fuerte orientación hacia la carga contenerizada y el comercio vinculado a la Zona Franca, mientras Antofagasta mantiene operaciones mineras sujetas a exigencias ambientales.
Esta diversificación resulta especialmente importante en un momento en que Bolivia necesita fortalecer sus exportaciones. Entre enero y mayo de 2026, la extracción de minerales generó alrededor de US$2.512 millones, frente a poco más de US$5.400 millones de exportaciones totales. Los minerales representaron, por tanto, cerca del 46% del valor exportado en ese período, lo que confirma su peso en el comercio exterior.
Mejillones también tiene un papel en la logística de combustibles. En 2025, YPFB habilitó nuevamente la importación desde Chile a través de esta terminal, ampliando las rutas de abastecimiento. La estatal informó entonces que Bolivia contaba con fuentes de suministro desde Argentina, Paraguay, Perú y Chile. La experiencia mostró la importancia de disponer de puertos y rutas alternativas cuando las condiciones de operación de Arica se ven restringidas. Mejillones constituye una alternativa estratégica ante las restricciones climáticas que afectan las operaciones de Arica.
El desafío es convertir estas ventajas en una política logística de largo plazo. Para Bolivia, Mejillones puede constituirse en una alternativa estratégica para minerales, combustibles y otras exportaciones, complementando a Arica y otros puertos del Pacífico. La posibilidad de contar con un espacio o infraestructura bajo la figura de comodato, mediante acuerdos con operadores públicos o privados, permitiría avanzar hacia una presencia logística más estable y competitiva.
La minería y el agro necesitan menores costos logísticos, mayor seguridad de las rutas y conexiones ferroviarias eficientes. Por ello, avanzar en infraestructura, acuerdos comerciales y coordinación público-privada será fundamental para aprovechar mejor la ubicación de Bolivia y abrir nuevas oportunidades en los mercados internacionales.









