UE y Mercosur firman acuerdo de libre comercio tras 26 años de negociaciones

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UE y Mercosur firman acuerdo de libre comercio tras 26 años de negociaciones

La Unión Europea y el Mercosur han firmado en Asunción, Paraguay, el 17 de enero de 2026, un Acuerdo de Asociación y un Acuerdo Interino de Comercio que culmina 26 años de negociaciones iniciadas formalmente en el año 2000, con un acuerdo político general en 2019 y cierre del texto definitivo el 6 de diciembre de 2024[1][2][3][4][5][6]. Este pacto crea una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con un mercado de alrededor de 700 millones de consumidores, 31 países involucrados, un PIB conjunto de aproximadamente 19 billones de euros que representa cerca del 20 por ciento de la economía global y un cuarto de la economía mundial según algunas estimaciones[1][2][3][4][5][6].

El acuerdo elimina aranceles sobre el 90 al 92 por ciento de los intercambios comerciales en un plazo de hasta 15 años, con cuotas estrictas para sectores sensibles, salvaguardias bilaterales para intervenir ante desequilibrios en precios o volúmenes, contingentes arancelarios calibrados, mecanismos de salvaguardia jurídicamente vinculantes y controles reforzados en fronteras y auditorías para impedir la entrada de productos no conformes[1][2][3][4][5]. Se espera un aumento del 39 por ciento en las exportaciones de la UE al Mercosur, por un valor de 48.700 a 49.000 millones de euros, y del 17 o 16,9 por ciento en las importaciones desde Mercosur a la UE, por 8.900 millones de euros, con ahorros anuales de 4.000 millones de euros en derechos de aduana para empresas europeas[1][2][5].

El convenio beneficia exportaciones europeas clave como automóviles, maquinaria, productos farmacéuticos, equipos eléctricos, vino, bebidas espirituosas, productos lácteos y aceite de oliva, con un incremento estimado del 50 por ciento en agroalimentarios, al tiempo que abre mercados de contratación pública en Mercosur a empresas de la UE en igualdad de condiciones[1][2][3][4][5]. Para Mercosur, compuesto por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, con Bolivia en proceso de adhesión plena y Panamá en negociaciones, favorece exportaciones agropecuarias y de minerales críticos para la transición energética, junto con atracción de inversiones europeas en proyectos energéticos y mineros[2][4][6].

La ceremonia contó con la presencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien destacó la elección del comercio justo sobre aranceles y de una asociación de largo plazo sobre el aislamiento; el presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien defendió la cooperación frente al unilateralismo y el uso del comercio como arma geopolítica; el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič; el presidente paraguayo y de turno del Mercosur, Santiago Peña; el presidente argentino Javier Milei, quien prometió rápida ratificación parlamentaria; el presidente uruguayo Yamandú Orsi; el presidente boliviano Rodrigo Paz; y el presidente panameño José Raúl Mulino[1][3][5][6].

El acuerdo se firma en un contexto de auge del proteccionismo, guerra comercial de Estados Unidos bajo Donald Trump, dependencia de China y conflictos en Ucrania y Oriente Medio, enviando un mensaje de multilateralismo y comercio basado en reglas[2][3][4][5][6]. Incluye contribuciones a la transición ecológica y abre la contratación pública. Tras la firma, inicia el proceso de ratificación: la parte de libre comercio puede entrar en vigor más rápidamente con consentimiento del Parlamento Europeo, competencia exclusiva de la UE, aunque enfrenta protestas del sector agropecuario europeo por competencia con productores sudamericanos; en Mercosur requiere aprobación parlamentaria de los países, con Brasil esperando implementación desde el segundo semestre[1][2][3][4][5][6]. Francia no logró bloquearlo, perdiendo apoyo de Italia tras garantías para sus agricultores[5].

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