
Durante el Encuentro Nacional, el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga afirmó que Bolivia atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente y sostuvo que el país necesita una transformación estructural profunda para revertir el deterioro económico, institucional y político acumulado durante las últimas dos décadas.
Quiroga aseguró que el actual escenario representa una oportunidad histórica para cambiar radicalmente el rumbo del país, pero advirtió que el margen de acción exige decisiones inmediatas.
“Bolivia tiene una ventana de oportunidad para cambiar totalmente su destino”, afirmó, señalando que el nuevo ciclo político debe asumir con urgencia la tarea de reconstrucción nacional.
El líder de Libre sostuvo que la magnitud del daño heredado por años de estatismo, centralismo, corrupción, narcotráfico y debilitamiento productivo obliga a ir más allá de medidas parciales.
“El paciente está en estado crítico. El corazón está trancado, las arterias están obstruidas, el Estado está obeso y las instituciones están destruidas”, expresó, utilizando una metáfora para describir la situación nacional.
Quiroga propuso una reforma parcial de la Constitución, nuevas leyes estructurales para hidrocarburos, minería, energía, agroindustria, inversiones y comercio exterior, además de una reducción del tamaño del Estado, fortalecimiento institucional y apertura a capitales internacionales.
Asimismo, defendió una profunda descentralización fiscal.
“El centralismo agotó a Bolivia. Los recursos deben llegar a quienes están cerca de la gente”, sostuvo, respaldando mayores competencias y financiamiento para gobernaciones y municipios.
El exmandatario también alertó sobre sectores que, según afirmó,buscan aprovechar conflictos sociales para desestabilizar la democracia y generar escenarios de ruptura institucional.
“No hay tiempo para administrar la desgracia; hay que reconstruir Bolivia desde sus cimientos”, remarcó.
Finalmente, exhortó a las nuevas autoridades nacionales y subnacionales a no desperdiciar el respaldo recibido en las urnas y a priorizar reformas de fondo sobre intereses partidarios o pactos de poder.
Para Quiroga, el desafío actual no es administrar una crisis heredada, sino refundar el modelo político y económico del país sobre bases democráticas, productivas y descentralizadas.
INFORME. CYNTHIA DURÁN G.









