Trump no busca subordinar a Europa: los europeos se suicidan con su propia debilidad

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Trump no busca subordinar a Europa: los europeos se suicidan con su propia debilidad

Donald Trump anunció el sábado en Truth Social aranceles del 10 por ciento a partir del 1 de febrero de 2026, ampliables al 25 por ciento en junio, contra Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Holanda y Finlandia. Estos países enviaron tropas a Groenlandia para maniobras de seguridad en apoyo a Dinamarca, territorio semiautónomo danés que Trump considera crítico para la seguridad nacional de Estados Unidos[2][4][7]. Trump emplea estos aranceles como herramienta de presión para forzar conversaciones sobre el estatus de Groenlandia, un aliado de la OTAN bajo control danés[2].

Europa responde con consternación y prepara contramedidas. Emmanuel Macron pedirá la activación del instrumento anticoerción de la UE, que requiere mayoría cualificada y permite congelar acceso a mercados públicos europeos, bloquear inversiones o imponer restricciones comerciales[1][2][3][5]. Este mecanismo, de finales de 2023, nunca se ha activado y abriría la puerta a sanciones contra servicios estadounidenses, afectando a gigantes tecnológicos[4]. La UE discute reactivar aranceles suspendidos por valor de 93.000 millones de euros contra importaciones estadounidenses, acordados en agosto de 2025 tras un pacto comercial con Estados Unidos[1][5].

El pacto comercial UE-EEUU de verano de 2025, interpretado como estabilizador de relaciones transatlánticas, queda en cuestión. Amenazas de Trump cuestionan su validez, según el Elíseo, que mostró decepción con la cifra alcanzada en julio de 2025[1][5]. El Parlamento Europeo congela su ratificación[7]. Embajadores de la UE celebran reunión extraordinaria para una respuesta conjunta, afirmando consenso en que los aranceles socavan relaciones transatlánticas e incompatibilizan con el acuerdo, pero dispuestos a defenderse contra coerción[1][2][4].

Marcel Fratzscher, director del Instituto de Estudios Económicos de Berlín, critica que Europa cedió permanentemente ante Trump en el conflicto comercial, defendiendo intereses propios y multilateralismo en lugar de ceder. Señala que el error se paga ahora porque Trump ha visto la debilidad de Europa[2]. Friedrich Merz, canciller alemán, confía en dialogar con Trump en Davos para una salida dialogada[4]. Macron insiste en que ninguna intimidación influirá, garantizando soberanía europea con respuesta unida[4].

La UE cuenta con un arsenal en tres niveles: contramedidas arancelarias ya adoptadas en 2025 (18.000 millones de euros iniciales, ampliados a 93.000 millones), suspendidas dos veces para negociar; y el Instrumento Anti-Coerción para presiones políticas, con procedimiento más lento[5]. Activarlo implica costes económicos para la UE, como presiones inflacionistas[5]. Trump envió carta al primer ministro noruego Jonas Gahr Støre afirmando que ya no se siente obligado a pensar exclusivamente en la paz respecto a Groenlandia[7].

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