
En el acto conmemorativo por los 136 años de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), el presidente del Estado, Rodrigo Paz, afirmó que Bolivia atraviesa un punto de inflexión histórico en su modelo de gestión económica y estatal, dejando atrás un “Estado tranca” para avanzar hacia un Estado facilitador del desarrollo, la inversión y el comercio.
Durante su intervención, el mandatario señaló que, en apenas 90 días de gestión, el país logró recuperar credibilidad internacional, reducir de manera significativa el riesgo país y encaminar la economía hacia un equilibrio fiscal responsable, destacando que Bolivia pasó de superar los 2.000 puntos de riesgo país a ubicarse entre los 600 y 500 puntos en solo tres meses.
El Presidente subrayó que este avance fue posible gracias a decisiones firmes orientadas a ordenar las finanzas públicas, eliminar subsidios ineficientes y reducir el gasto innecesario, lo que permitió cerrar enero con un superávit superior a los 2.300 millones de bolivianos. Asimismo, remarcó que el financiamiento internacional obtenido, más de 8.000 millones de dólares, no constituye un “cheque en blanco”, sino recursos destinados exclusivamente a infraestructura, inversión productiva y dinamización de la economía.
Paz sostuvo que el crecimiento económico debe estar al servicio de la gente y no de ideologías, llamando al empresariado, al sistema financiero y al Parlamento a asumir corresponsabilidad en la construcción de un nuevo ciclo histórico, basado en reglas claras, descentralización económica y generación de empleo. En ese marco, anunció que el Gobierno impulsará una distribución económica 50-50 para fortalecer a regiones, municipios y gobernaciones, con mayor responsabilidad y autonomía.
En el ámbito internacional, el Jefe de Estado destacó el reposicionamiento de Bolivia en la región y el mundo, señalando avances en relaciones estratégicas con Paraguay, Brasil, Chile y Argentina, así como una nueva visión geopolítica orientada a la conectividad, el comercio y los corredores bioceánicos. Afirmó que Bolivia dejó de ser una “isla” y vuelve a ser considerada un actor relevante en la región.
Finalmente, el Presidente exhortó a cuidar la política como herramienta de desarrollo y no de confrontación, advirtiendo sobre intentos de sectores de la “vieja política” de frenar los cambios en curso. “Este no es el gobierno de un hombre, es el gobierno de los bolivianos”, afirmó, llamando a defender el proceso de transformación institucional y económica del país.
INFORME. CYNTHIA DURÁN G.









