
Especialista en Relaciones Internacionales y Gobernanza Climática Internacional; Ex Viceministro de Gestión Consular e Institucional de la Cancillería de Bolivia
Datos oficiales del último censo en Bolivia, dan cuenta que la población alcanzó los 11.365.333 habitantes, siendo los departamentos más poblados Santa Cruz (3.122.605), La Paz (3.030.917) y Cochabamba (2.016.357), ninguno de los restantes 6 departamentos alcanza al millón de habitantes. Este dato adquiere especial relevancia desde el punto de vista consular ya que al finalizar mi gestión en el Ministerio de Relaciones Exteriores a cargo del entonces Viceministerio de Gestión Consular e Institucional, llegamos la estimación que la comunidad boliviana en el exterior alcanza y hasta supera los 1,7 millones de personas, es decir que nuestros connacionales representan casi el 15% de los habitantes en Bolivia.
El término “estimación” no se utiliza de forma accidental en esteartículo, ya que por la posición geográfica que Bolivia ocupa en la región, a lo largo de sus 6.886 Km de frontera, existe una dinámica migratoria imposible de registrar con precisión y que se da a través de pasos irregulares; la mayor parte de nuestros connacionales atraviesan por difíciles situaciones en la búsqueda de mejores condiciones de vida. Muchos bolivianos no se encuentran en situación migratoria regular, por lo cual los datos de los países receptores no alcanzan a reflejar la realidad.
Históricamente, la migración boliviana inició desde las zonas rurales para luego extenderse e incluir flujos urbanos, esta movilidad destaca por una sólida capacidad de organización mediante redes comunitarias, familiares y culturales en los países de destino, y una marcada feminización del proceso – aumento significativo de mujeres que migran – especialmente visible en las rutas hacia Europa.
En su mayoría, la comunidad boliviana en el exterior está integrada por población en edad económicamente activa y productiva, incorpora flujos constantes que, impulsados por las crisis económicas y el desempleo, buscan trabajo no calificado ocualificado.
De este modo, la inserción laboral de los bolivianos en el extranjero varía de forma significativa según la trayectoria histórica y el país de acogida. En Argentina el flujo comenzó con mano de obra rural y estacional enfocada en la agricultura, para luego consolidarse en áreas metropolitanas dentro del sector de la construcción, servicios y comercio. En Brasil la población migrante se ha concentrado principalmente en las áreas urbanas de São Paulo y Río de Janeiro dentro de la industria textil y la confección de prendas de vestir. En el caso de Estados Unidos (con una fuerte presencia de migrantes procedentes del Valle Alto de Cochabamba) la inserción predomina en el sector de servicios y la construcción. En Chile los bolivianos trabajan en el sector agrícola, participando en las épocas de cosecha y cultivo de productos como paltas, cerezas y nueces (temporeros), su número ha incrementado en los últimos años. Por su parte, la migración hacia Europa —principalmente a España e Italia— se encuentra fuertemente feminizada y orientada a la «economía del cuidado» (atención de ancianos y niños) y al trabajo doméstico.
En este contexto, es fundamental visibilizar las contribuciones que las y los migrantes bolivianos realizan en múltiples dimensiones dentro de los países receptores y las sociedades de acogida, sobre todo en el plano económico y productivo, donde su impacto es innegable, ya que proveen una fuerza de trabajo vital para dinamizar sectores estratégicos, llegando a ser importantes actores para el desarrollo de estos países.
En el plano social y cultural la diáspora boliviana enriquece a los países de destino aportando a la diversidad mediante expresiones folclóricas, festivales gastronómicos, tradiciones comunitarias y la preservación de su identidad plural, además de conformar sólidas asociaciones civiles que colaboran con ONGs e instituciones locales para la cohesión social y la defensa de los derechos humanos.
Nuestra comunidad en el exterior mantiene un aporte sostenido al desarrollo de Bolivia, datos del Banco Central de Bolivia (BCB) confirman que, entre 2021 y 2025, el país recibió un total de $us6.796,7 millones, alcanzando un promedio de $us 1.359,3 millones anuales en remesas. La mayor parte de estos recursos proviene del esfuerzo diario de la comunidad boliviana radicada en España, Chile, Estados Unidos, Argentina y Brasil, principales emisores del flujo de divisas que ingresa a la economía nacional.
Ante este panorama, cuando se trata de la atención a la comunidad boliviana la Política Exterior de Bolivia debe articularse bajo 3 ejes principales:
a) Asistencia y protección consular, que permite brindarapoyo institucional a nuestra comunidad en el exterior ante situaciones de vulnerabilidad.
b) Gestión consular, documentar a las y los bolivianos es esencial para promover sus derechos, acceso a educación, salud, trabajo digno y situación migratoria regular.
c) Política Consular, que junto con los 2 ejes anteriores permite actuar a través de las relaciones exteriores y la diplomacia para abordar temas de interés para nuestra comunidad, tanto a nivel bilateral como multilateral en los diálogos sobre la migración internacional, bajo una posición de respeto a los derechos humanos de las y los migrantes, considerando que el equivalente al 15 % de nuestra población está fuera de nuestras fronteras. Asímismo permite articular alianzas con diferentes actores para fortalecer la labor consular (OIM, UNICEF, ONUMUJERES, etc.).
La efectividad de esta visión se respalda en evidencia concreta, entre enero de 2021 y octubre de 2025, a través de sus 81 oficinas consulares, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia realizó 1.592.462 trámites de documentación, con un promedio de 318.492,4 trámites al año, es decir casi 28 mil por mes. Además, se atendieron 28.528 casos de bolivianas y bolivianos en situación de vulnerabilidad y 1.055 repatriaciones que incluyeron el retorno de restos mortales, personas en situación de vulnerabilidad, menores de edad y víctimas de violencia o trata, entre otros.
Este despliegue fue posible gracias a la implementación de herramientas tecnológicas y la modernización de sus plataformas digitales, tales como la incorporación de la firma digital, que han optimizado la capacidad para generar un registro estadístico de casos atendidos, permitiendo reducir significativamente los tiempos y costos para la comunidad boliviana radicada en el extranjero.
Considerando las características multidimensionales de la migración, así como los temas que afectan a la comunidad boliviana en el exterior, la Política Consular de Bolivia priorizó en los últimos años el trabajo referente a: Migración – Genero; Migración – Niñez y adolescencia; y Lucha contra la trata y tráfico de personas. Buscando promover temáticas que enfrenten los desafíos de la migración, respondiendo de manera efectiva a sus factores multidimensionales.
Ante el panorama que abren los anuncios del gobierno sobre la reestructuración del Servicio Exterior, resulta indispensable evaluar de manera rigurosa y responsable el rol de las 81 oficinas consulares, activas hasta el 2025. Las autoridades de la Cancillería deben garantizar que cualquier proceso de “optimización institucional” fortalezca – y en ningún caso debilite – la función consular, evitando reducir su alcance a una gestión puramente asistencial o administrativa de emergencias y trámites.
El fortalecimiento de la Política Exterior de Bolivia exige consolidar la Política Consular como un pilar estratégico de laDiplomacia para resguardar los derechos de nuestra comunidad en el exterior, constituyéndose en un imperativo para el Estado,alineando la defensa del interés nacional con la garantía efectiva de los derechos de las y los bolivianos. La protección efectiva y la atención integral de la comunidad boliviana en el exterior exigen consolidar una red consular proactiva, capaz de responder a los constantes desafíos de la migración.









