
El autor es Licenciado en Economía por la UMSA. Doctorado Ph.D. en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador (Argentina). Académico de número de la ABCE y presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP).
La Bolivia de los últimos 20 años, más enfocada en resguardar afinidades ideológicas que en fortalecer su economía, está comenzando a cambiar. El presidente Rodrigo Paz ha señalado que su gobierno impulsa la construcción de institucionalidad como eje central para atraer inversiones y dinamizar la economía nacional.
Vamos por buen camino. En los últimos días, diversos actores internacionales han manifestado su interés en invertir en áreas estratégicas como los hidrocarburos, lo que permitirá reactivar la economía interna en todos sus niveles.
A fines de enero de este año, el ministro de Minería y Metalurgia Marco Antonio Calderón anunció una inversión privada proyectada de 1.000 millones de dólares hasta 2028, con el objetivo de recuperar el liderazgo global en minería.
La semana pasada, el presidente Paz afirmó: “hay gente que quiere volver a invertir en el gas en Bolivia. Los últimos 20 años, el gas se agotó porque se tuvo un modelo que consumió los recursos sin proyectarlos hacia el futuro. Por eso debemos encontrar nuevos socios para el país. Eso es lo que estamos haciendo: atraer inversión en conocimiento, tecnología y recursos”.
Tras su reciente visita a Brasil, el mandatario informó que existen varios empresarios interesados en invertir en Bolivia y en convertirse en socios de la población, no únicamente del Estado. Destacó particularmente el interés del empresariado brasileño en retomar inversiones en el sector gasífero. En este contexto, empresas internacionales como Repsol y Petrobras también han manifestado su interés en invertir en el país, atraídas por las nuevas condiciones para el capital extranjero y las oportunidades en hidrocarburos. Desde el sector empresarial, se espera que el mundo vuelva la mirada hacia Bolivia como un destino confiable para hacer negocios.
La delegación empresarial que acompañó a la comitiva oficial en Brasil sostuvo reuniones con distintos sectores interesados en ingresar al país e invertir en su desarrollo.
Durante 2026, tanto el gobierno como la empresa privada concentrarán sus esfuerzos en la atracción de capitales para diversificar la economía y enfrentar la proyectada recesión. Se priorizarán sectores estratégicos como la agricultura, el litio, la energía y la tecnología, apoyados por un paquete de financiamiento del BID de 4.500 millones de dólares para el periodo 2026-2028.
No obstante, la deficiente administración económica de las últimas dos décadas ha dejado al país al borde de una recesión, con un elevado déficit fiscal cercano al 7% anual, cubierto en gran medida mediante endeudamiento interno creciente.
Para superar esta situación, las autoridades buscan atraer inversión privada que contribuya a mitigar estos riesgos. La llegada de capital extranjero también permitirá reducir la dependencia del crédito externo y aliviar la presión sobre las reservas internacionales.
Entre las medidas adoptadas destaca la aprobación del Decreto Supremo N° 5563, orientado a incentivar la reinversión de utilidades en el país y fortalecer el crecimiento económico. Esta norma promueve que los recursos generados por las empresas permanezcan en Bolivia, facilitando la modernización, ampliación y diversificación de sus actividades.
El decreto establece que los socios y accionistas de empresas nacionales, así como de sucursales de compañías extranjeras, que reinviertan total o parcialmente sus utilidades, estarán exentos del Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas – Beneficiarios del Exterior (IUE-BE), en proporción al monto reinvertido y ejecutado hasta el cierre de la siguiente gestión fiscal.
Asimismo, incorpora incentivos adicionales como la depreciación acelerada de activos, deducciones por créditos incobrables y ajustes impositivos a determinados productos y vehículos, con el objetivo de dinamizar la inversión privada y fortalecer el tejido empresarial.
Según un informe de la CEPAL, de los aproximadamente 200.000 millones de dólares de inversión extranjera que recibió América Latina y el Caribe en 2024, Bolivia captó poco más de 200 millones, equivalente apenas al 0,1% del total.
Frente a este contexto, diversas organizaciones empresariales, han presentado en los últimos años propuestas normativas orientadas a promover una mayor inversión privada en el país.
El sector empresarial mantiene la expectativa que, en esta nueva etapa, se consoliden las condiciones necesarias para atraer ahorro externo y generar un entorno favorable para la inversión, que impulse el crecimiento sostenible de Bolivia.









