Mercados de Predicción Geopolíticos: Riesgos de Corrupción en la Seguridad Nacional
Los mercados de predicción, que permiten apuestas sobre resultados geopolíticos, han resurgido en plataformas como Polymarket y Kalshi, atrayendo decenas de millones de dólares en apuestas este año, con más de 1.000 millones de dólares en el resultado de las elecciones presidenciales de EE.UU. de 2024.[1] Estos mercados asignan probabilidades a eventos como un alto el fuego en Ucrania para 2026 (25 por ciento), una invasión china a Taiwán en 2025 (6 por ciento) y el fin del mandato del ayatolá Alí Jamenei en Irán en 2025 (19 por ciento).[1]
Aunque se presentan como experimentos democráticos que agregan información colectiva, enfrentan críticas por su utilidad limitada en política exterior. La literatura identifica tres funciones: cubrir riesgos económicos, predecir eventos reales y entretener apostadores. Estos mercados fallan en la primera por baja liquidez y escaso interés público en eventos geopolíticos; avanzan en la segunda, pero destacan en la tercera, similar al apuestas deportivas, que dominan el volumen.[1]
Un ejemplo ilustra su precisión relativa: en junio, cuando Donald Trump mencionó un posible ataque al programa nuclear iraní, expertos descartaron la idea, pero los mercados asignaron un 58 por ciento de probabilidad de ataques estadounidenses esa semana. Siete bombarderos B-2 en ruta a espacio aéreo iraní con bombas antibúnker confirmaron la anticipación del mercado.[1]
Sin embargo, surgen preocupaciones graves sobre insider trading y seguridad nacional. Senadores como John Hickenlooper y Catherine Cortez Masto exigieron al gobierno Trump un plan contra el insider trading en estos mercados, que no alertan a reguladores sobre irregularidades como las casas de apuestas deportivas legales.[2] El Wall Street Journal detectó en Polymarket un aumento improbable en apuestas contra la permanencia de Nicolás Maduro horas antes de su captura por EE.UU. el 2 de enero: el mercado subió desde dígitos bajos estables semanas antes, hasta poco antes de las 22:00, seis horas y media antes del anuncio de Trump sobre la captura de Maduro y su esposa.[2]
Esta actividad ejemplifica peligros: regulaciones de EE.UU. prohíben contratos sobre terrorismo, guerra, asesinatos y juegos en bolsas como Kalshi (17 CFR § 40.11), y la CFTC veta contratos de juego para evitar apuestas en mercados de futuros, conforme a la intención del Congreso.[2] Los senadores acusan a la CFTC de violar la ley al permitirlos, elevando riesgos de insider trading y seguridad nacional, ya que adversarios extranjeros podrían explotar manipulaciones en contratos sobre operaciones militares.[2]
En el caso Maduro, un trader ganó casi medio millón de dólares en Polymarket apostando contra su permanencia, generando especulaciones sobre información privilegiada y renovando escrutinio sobre rigging en estas plataformas.[3] El Congreso responde: el representante Ritchie Torres y 30 demócratas impulsan legislación para prohibir a funcionarios federales operar en mercados de predicción con información no pública, vía la Public Integrity in Financial Prediction Markets Act de 2026.[3][4]
La administración Biden demandó a Kalshi por apuestas electorales, argumentando que violan la Commodity Exchange Act de 1936 (actualizada en 2008) al constituir juegos no definidos en la ley, incentivando desinformación y votos contradictorios a convicciones políticas.[3] La administración Trump abandonó la apelación, liberando flujos masivos hacia elecciones de medio término, pese a alertas sobre deepfakes, IA y manipulación extranjera que afectan cuotas y resultados.[3] Expertos en salud pública temen adicción al juego por esta tendencia.[3]









