«Me gustan los pibes que saben cuando callarse»: la frase que complica al empresario acusado de abusar de alumnos del Palermo Chico
Marcelo Porcel, empresario vinculado al holding Oh! Buenos Aires y a firmas agropecuarias como Campazu S.A., enfrenta una investigacion penal por presuntos abusos sexuales, corrupcion de menores y produccion de representaciones de menores de 18 anos. Los hechos denunciados involucran a companeros de sus cuatro hijos en el Colegio Palermo Chico, un establecimiento privado de Buenos Aires, y ocurrieron entre 2022 y 2024 fuera del ambito escolar.[6][1][2]
La causa, iniciada el 5 de julio de 2025 tras denuncias de familias de alumnos, se tramita en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nro. 50 a cargo del juez Carlos Manuel Bruniard y la Fiscalia Nacional en lo Criminal y Correccional Nro. 1 dirigida por el fiscal Pablo Turano.[6][2][5]
Hasta la fecha, once menores, todos varones de entre 12 y 14 anos en el momento de los hechos, han declarado en Camara Gesell. Los testimonios, descritos como contundentes y coincidentes por fuentes judiciales, detallan un patron sistematico: Porcel ganaba la confianza de los chicos con regalos, dinero, promesas de herencia en sus negocios y transferencias con mensajes como «shh» para asegurar silencio. Les prometia ser «herederos» de sus empresas y los incentivaba a apostar en plataformas digitales.[5][7][1]
Los relatos incluyen provision de alcohol en exceso durante encuentros organizados en su departamento en la Torre Le Parc de Palermo Chico, otro inmueble frente a ese edificio propiedad de su madre fallecida, oficinas en Retiro y su casa, donde insistia en que se quedaran a dormir alegando que era tarde. Utilizaba nombres en clave en chats de WhatsApp como «Yubiyubi» o «Agente P» para reuniones disfrazadas de «fiestitas» para cerrar el año o divertirse, con traslados nocturnos secretos sin conocimiento de los padres.[5][3][7]
Bajo excusas de masajes relajantes o deportivos despues de partidos de futbol en el club GEBA, donde algunos menores jugaban, aplicaba cremas y aceites tocando espalda, piernas, gluteos y llegando a partes intimas. Ofrecio paquetes de figuritas del Mundial y organizo un dia de campo con nuevos abusos. En vacaciones en Roma, le dijo a un menor: «Vos te tenes que dejar tocar por un millonario, para tener plata, te tenes que dejar». Una frase clave hallada en pericias de celulares secuestrados reza: «Me gustan los pibes que saben cuando callarse».[6][5][7]
Peritos encontraron fotografias relevantes en dos telefonos del imputado. Desde el inicio, el juez impuso una medida cautelar que prohibe a Porcel todo contacto directo o indirecto con victimas, testigos y familias, manteniendo 300 metros de distancia minima con ellas, el Colegio Palermo Chico y el GEBA. Secuestro computadoras y celulares para peritaje.[6][3][7]
Esta semana declararon tres nuevos menores entre lunes y miercoles, confirmando toqueteos, masajes, manoseos y contacto intimo ademas de alcohol. El juez habilito investigacion durante la feria judicial de enero para avanzar rapido, pese a pedidos de familias. Porcel viajo a Uruguay para un casamiento familiar sin avisar, regresando antes de lo previsto, y solicito cautelares para frenar difusion de informacion.[6][5]
El Colegio Palermo Chico activo protocolos, informo al Consejo de Derechos de Ninas, Ninos y Adolescentes y autoridades educativas. La familia de Porcel ya no pertenece a la comunidad educativa.[2][3]









