Marco Rubio identifica a su «Delcy Rodríguez» para Cuba en medio de la crisis venezolana
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha emitido una advertencia directa al gobierno cubano aludiendo a la figura de Delcy Rodríguez, vicepresidenta interina de Venezuela, como precedente de posibles negociaciones pragmáticas. En una entrevista con Kristen Welker de NBC’s Meet the Press, Rubio contextualizó las dinámicas actuales en la región tras la captura de Nicolás Maduro por la administración Trump, destacando la colaboración con Rodríguez para estabilizar Venezuela mediante cooperación económica que incluye contratos transparentes de propiedad y estabilidad regulatoria para empresas petroleras estadounidenses.
Rodríguez enfrenta el desafío de equilibrar demandas de Washington con el mantenimiento de la coalición chavista, lo que genera tensiones internas. En discursos iniciales exigió la liberación inmediata de Maduro para mostrar lealtad doméstica, pero al día siguiente priorizó una cooperación económica «equilibrada y respetuosa» con Estados Unidos. Este doble juego se complica por las profundas vínculos de Venezuela con Rusia, China, Irán y Cuba, particularmente la dependencia cubana del petróleo venezolano subsidiado, que sostiene la economía de La Habana.
El 3 de enero, Rubio advirtió explícitamente al liderazgo cubano: «Si viviera en La Habana y fuera parte del gobierno, estaría al menos un poco preocupado». Subrayó que Cuba ya no recibiría petróleo de Venezuela, demandando la ruptura inmediata de los lazos de inteligencia cubana con las fuerzas de seguridad venezolanas. Asesores de inteligencia cubanos permanecen integrados en los servicios venezolanos, proporcionando expertise en contrainteligencia, entrenamiento en interrogatorios y coordinación de represión, esenciales para el control interno de Rodríguez ante riesgos de golpes militares.
La supervivencia de Cuba depende de estos envíos petroleros, y cortar la cooperación en inteligencia podría fracturar las fuerzas armadas venezolanas. Fuentes indican que tanto Rubio como Trump han emitido advertencias vagas sobre Cuba como próximo objetivo, similares a las aplicadas en Venezuela, aunque menos detalladas. La estabilidad cubana depende en gran medida de acciones estadounidenses, con señales clave como movimientos militares en el Caribe o declaraciones específicas de Rubio sobre demandas realistas.
Escenarios posibles incluyen que Rodríguez navegue exitosamente entre Washington y chavistas, que hardliners resistan provocando una «segunda ola» de Trump, o que una rebelión reemplace el liderazgo chavista abriendo transición. En Cuba, el régimen no es un dictadura personalista sino una coalición de militares, Partido Comunista y élite corrupta, con influencia persistente de Raúl Castro y control militar sobre armas y sectores económicos. Un reemplazo de Díaz-Canel no requeriría moderación ideológica, sino disposición transaccional similar a la de Rodríguez.
México podría suplir petróleo cubano, pero enfrenta presión de Trump para no reemplazar los suministros venezolanos. Trump ha instado a Cuba a «hacer un trato antes de que sea tarde», implicando reformas políticas estructurales inaceptables para La Habana según analistas. La ambigüedad diaria incrementa presiones, haciendo insostenible el equilibrio de Rodríguez y exponiendo vulnerabilidades en la alianza Cuba-Venezuela ante la política exterior de la administración Trump.[1][2][3][4]









