Madre e hijo hallados sin vida en hotel de Recoleta: la hipótesis de homicidio seguido de suicidio bajo investigación

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Madre e hijo hallados sin vida en hotel de Recoleta: la hipótesis de homicidio seguido de suicidio bajo investigación

Gisela Mercedes Yurka, de 41 años, y su hijo Gabriel Saru Ovejero, de 7, fueron encontrados sin vida el viernes 16 de enero de 2026 en la bañera de la habitación 306 del hotel Ker, ubicado en Marcelo T. de Alvear al 1300, en el barrio porteño de Recoleta. La mujer y el niño, oriundos del barrio Independencia en González Catán, La Matanza, se habían registrado el jueves anterior por una sola noche. El personal del hotel alertó a la Policía de la Ciudad pasadas las 12:30 horas del viernes, al notar que no respondían a los llamados internos ni habían realizado el check-out ni bajado a desayunar. El conserje y empleados de limpieza ingresaron al tercer piso y hallaron los cuerpos en la bañera, con mucha sangre en el lugar, jeringas, un bisturí y dosis de insulina. No se observaron signos de ingreso forzado ni desorden en la habitación.

Los primeros exámenes forenses y preliminares de autopsia revelaron que el niño murió primero, por asfixia por sumersión y hipoglucemia, con signos compatibles con ahogamiento. La mujer presentaba entre 11 y 13 heridas cortantes autoinfligidas: siete en el antebrazo izquierdo, cuatro en el derecho y dos en el cuello o lateral del cuello, junto con hipoglucemia; su muerte se atribuye a un mecanismo mixto de cortes, desvanecimiento, ahogamiento e hipoglucemia. Fuentes de la investigación indican que Gisela no era diabética, aunque había personas con esa condición en su entorno. La principal hipótesis es un homicidio seguido de suicidio, con la madre como autora del filicidio y posterior suicidio, aunque la Justicia mantiene el caso abierto pending pericias definitivas.

Gisela era preceptora y había trabajado en la Asociación Civil Hogares del Espíritu Santo, el Colegio San Mauricio y el Instituto Nuestra Señora del Hogar en González Catán. Familiares, amigos y vecinos los buscaban intensamente desde la tarde del jueves 15 de enero, difundiendo flyers en redes sociales con fotos de ambos y mensajes como «Los buscamos. Faltan de su domicilio desde el día 15/01/26 por la tarde», junto a números de contacto. El padre del niño radicó una denuncia por averiguación de paradero en una comisaría bonaerense y luego concurrió al hotel y la Morgue Judicial para el reconocimiento de los cuerpos, requiriendo atención psicológica. Una compañera de trabajo de Gisela destacó su vínculo afectivo: «Ella amaba a su hijo, y su hijo a ella. Mi vida, mi todo», refiriéndose a posteos en Facebook donde compartía imágenes con Gabriel, la última del 9 de mayo de 2024. Otra conocida, Alejandra Gauna, expresó: «Te vamos a recordar con mucho amor y alegría. Solo tengo agradecimientos por ser amorosa con tus niños».

La Policía Científica examinó los cadáveres en el lugar, y la habitación 306 permanece bajo custodia judicial. La Justicia, a cargo de la Fiscalía Criminal y Correccional 59, analiza testimonios del personal de limpieza, seguridad y administración del hotel para reconstruir las últimas horas de las víctimas. Los resultados finales de la autopsia serán clave para confirmar la secuencia de eventos.

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