La presión impositiva en Argentina alcanzará en 2026 el nivel más bajo de las últimas dos décadas
El informe de coyuntura económica del Instituto Argentino de Análisis Fiscal indica que la presión tributaria consolidada, que comprende los impuestos nacionales, provinciales y municipales, se ubicará en 2026 en el nivel más bajo de los últimos veinte años. Las proyecciones estiman que el peso de los tributos sobre el producto bruto interno será del 26,9 por ciento. Este registro contrasta con el pico alcanzado en 2015, cuando la presión impositiva llegó al 32,8 por ciento del producto bruto interno.
La composición de la carga tributaria presenta particularidades técnicas que limitan la velocidad de una reducción inmediata. En el ámbito nacional, la recaudación se ve condicionada por impuestos cuya base imponible y recaudación son inelásticas en el corto plazo o poseen una estructura de difícil modificación sin comprometer el equilibrio fiscal. El análisis señala que la baja de retenciones a las exportaciones enfrenta dificultades operativas debido a que estos gravámenes representan una fuente de ingresos significativa para el fisco en un contexto de consolidación presupuestaria.
El estudio destaca que la presión impositiva nacional, excluyendo los aportes a la seguridad social, descenderá al 20,4 por ciento en 2026. Al sumar los recursos destinados a la seguridad social, el indicador alcanza el valor consolidado mencionado. Este proceso de ajuste en la carga impositiva se produce en paralelo a la política de déficit cero y la reducción del gasto público, elementos que, según la lógica expuesta en el informe, son los determinantes principales para la sostenibilidad de la baja de impuestos.
La trayectoria descendente de la presión fiscal iniciada en los últimos años busca revertir la tendencia expansiva que caracterizó a los periodos anteriores. El documento advierte que, si bien la tendencia es a la baja, la profundidad de la reforma impositiva está supeditada a la capacidad del Estado para sostener el superávit fiscal primario y reducir la necesidad de financiamiento. El escenario proyectado para el año 2026 ratifica un cambio de tendencia estructural respecto a la presión tributaria promedio de las dos décadas precedentes.









