
El autor es Licenciado en Economía por la UMSA. Doctorado Ph.D. en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador (Argentina). Académico de número de la ABCE y presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP).
La ciudad de El Alto puede dejar de ser un foco de conflictos y convertirse en una ciudad de soluciones e inversión. El presidente Rodrigo Paz Pereira fue claro al afirmar que “en Bolivia está faltando diálogo y es momento de hablar con la verdad y de frente, dejando atrás los rumores. Nos reunimos con la COR de El Alto porque esta valiosa región merece un mejor destino y un mejor futuro; debemos dejar de ser percibidos como la ciudad del conflicto que ahuyenta las inversiones y entender que El Alto tiene que ser una ciudad de solución y no de problema”.
A mediados de este mes, en una reunión con dirigentes de la Central Obrera Regional (COR) de la urbe alteña, el presidente Paz planteó una alianza entre El Alto y Santa Cruz de la Sierra para promover el desarrollo de ambas regiones y del país.
“Yo creo que la mejor alianza es El Alto y Santa Cruz para hacer sociedad, una alianza de desarrollo donde ambos inviertan, porque ustedes realmente saben hacer negocios”, dijo Paz a los representantes alteños, añadiendo que quiere llevar gente de El Alto a Santa Cruz y viceversa, porque son dos regiones que crecen y tienen gran potencial para invertir.
Sin embargo, esta visión estratégica puede fortalecerse aún más incorporando a la ciudad de La Paz como eje articulador de integración nacional. La Paz no solo concentra el principal centro político y financiero del país, sino que además posee un enorme potencial de desarrollo productivo en el norte amazónico paceño, especialmente en hidrocarburos, agricultura, ganadería sostenible y generación de bonos verdes vinculados a la conservación ambiental y al desarrollo sostenible.
Las ciudades de La Paz, El Alto y Santa Cruz conforman un corredor económico natural que puede dinamizar la economía boliviana. La complementariedad entre estas regiones representa una oportunidad histórica para construir un modelo de crecimiento basado en inversión, industria, logística, sostenibilidad y generación de empleo.
Otro factor que favorece esta alianza estratégica es que las tres regiones cuentan con economías complementarias. Santa Cruz se especializa en agroindustria; El Alto destaca por su fuerza manufacturera, especialmente en textiles, alimentos procesados, metalmecánica y madera; mientras que La Paz puede convertirse en un nuevo polo energético y agroproductivo gracias al desarrollo del norte amazónico paceño y proyectos vinculados a hidrocarburos y preservación ambiental.
Debemos tener muy claro que Santa Cruz es el principal motor agroalimentario de Bolivia, concentrando gran parte de la producción nacional de soya, caña de azúcar, oleaginoso y maíz. Mientras tanto, El Alto alberga una de las mayores concentraciones manufactureras del país y demanda una importante variedad de insumos provenientes del oriente boliviano.
Por su parte, La Paz tiene el potencial de consolidarse como un puente estratégico entre occidente, amazonia y mercados internacionales, promoviendo inversiones sostenibles, turismo, servicios y nuevas oportunidades vinculadas a la economía verde.
Otro hecho que refuerza la complementariedad entre estas regiones es la facilitación de nexos para exportaciones de ultramar. Si Santa Cruz quiere exportar por el Pacífico, tiene en El Alto y La Paz un potencial centro de almacenaje y conexiones hacia puertos del Perú y Chile mediante transporte ferroviario y terrestre.
Por otra parte, si los productores de la región andina desean exportar hacia mercados vinculados al Atlántico, pueden apoyarse en la infraestructura logística, vial y fluvial del oriente boliviano y de la hidrovía Paraguay-Paraná, además de conexiones hacia puertos brasileños y argentinos.
La ciudad de El Alto cuenta con decenas de miles de unidades económicas entre micro, pequeñas, medianas y grandes empresas, distribuidas entre los sectores industrial, comercial y de servicios, consolidándose como uno de los principales polos productivos del país.
Pablo Camacho, expresidente de la Cámara Nacional de Industrias, señaló que esta ciudad industrial manufacturera tiene proyección internacional y que la Cámara Departamental de Industrias de La Paz acompaña y fortalece su desarrollo productivo, remarcando que “su importancia es clave para el desarrollo nacional por su gravitación económica y política”.
Muchas empresas importantes instalaron sus plantas industriales en esta ciudad, entre ellas Laboratorios Vita, SOBOCE, PIL Andina, Embol, Lafar y El Ceibo, además de otras firmas manufactureras que contribuyen al empleo y al desarrollo regional.
En síntesis, La Paz, El Alto y Santa Cruz pueden y deben trabajar juntas, no solo por el beneficio de sus regiones, sino también por el futuro económico, energético, industrial y productivo de Bolivia.









