La dictadura cubana amenaza con cárcel y expulsiones a estadounidenses en la isla
La Embajada de Estados Unidos en La Habana emitió el 20 de enero de 2026 una alerta a sus ciudadanos tras reportes de que autoridades cubanas han denegado la entrada a estadounidenses al arribar o les han ordenado abandonar el país de inmediato bajo amenaza de detención.[1][5] Esta medida confirma un endurecimiento de los controles migratorios por parte de la Dirección de Inmigración del régimen cubano, que decide de forma discrecional quién puede ingresar al territorio.[1] La sede diplomática estadounidense precisó que no tiene facultades para revertir decisiones de entrada o expulsión, aunque ofrece asistencia consular en casos de detención u otras emergencias.[1]
El régimen cubano ha ordenado a las fuerzas de seguridad amenazar y negar la entrada a cualquier ciudadano estadounidense que aterrice en La Habana, extendiendo las acciones a quienes ya se encontraban en la isla.[5][6] En las últimas semanas, se han registrado expulsiones sin previo aviso a ciudadanos estadounidenses que intentaron ingresar o residían temporalmente en Cuba.[1][6]
Adicionalmente, la alerta enumera restricciones aduanales estrictas que pueden derivar en confiscaciones, sanciones severas o detenciones si no se cumplen. Entre los artículos prohibidos o sensibles se encuentran cigarrillos electrónicos y vaporizadores, drones, teléfonos satelitales, dispositivos GPS y equipos similares. Se advierte no viajar con más de 5.000 dólares estadounidenses o 5.000 pesos cubanos; sumas mayores deben declararse ante la aduana.[1]
Estas acciones se enmarcan en un contexto de mayor discrecionalidad y opacidad en la aplicación de normas migratorias en Cuba, donde las decisiones administrativas se ejecutan sin explicación pública. La Embajada recomienda a viajeros y residentes temporales prepararse con antelación, cumplir estrictamente las leyes locales y evaluar los riesgos antes de viajar a la isla.[1]









