Estafadores de Santa Clara usaron foto falsa de presos de Villa Devoto para burlarse de víctimas santafesinas
Una familia oriunda de Santa Fe cayó en una estafa al transferir más de 200.000 pesos como seña por el alquiler de una vivienda en Santa Elena, Santa Clara del Mar. Encontraron la oferta atractiva en redes sociales, pactaron con un supuesto propietario, realizaron la transferencia y coordinaron la entrega de llaves para viajar al lugar.[1][3] Al llegar, una vecina les informó que la casa no estaba en alquiler, y el contacto los bloqueó en todos los canales.[1][2]
En medio de la frustración, los estafadores enviaron por WhatsApp una selfie grupal de varios hombres en una celda de prisión, como burla para desalentar reclamos y generar confusión.[1][3][4] La imagen se viralizó en redes sociales y medios, donde usuarios replicaron la versión de que los autores operaban desde una penitenciaría.[1][4]
La foto resultó falsa: data de 2020, durante un motín en la cárcel de Villa Devoto, donde internos incendiaron celdas, colgaron colchones en llamas y accedieron al techo desmontando parte de la estructura.[1][2] Fue tomada en plena pandemia por Covid-19, en un reclamo colectivo por falta de insumos sanitarios, con Gastón Russo, empresario marplatense, en primer plano como referente de pabellón.[1][2][3]
Russo, condenado en 2018 por la causa Dólar Blanco en juicio abreviado aunque apeló la sentencia, está en libertad, reside en España, se casó y abrió un restaurante mientras espera resolución judicial.[1][3][5] Aclaró categóricamente que no tiene vinculación con la estafa ni sus autores, denunció el daño a su reputación por el uso no autorizado de la imagen y anunció acciones legales para exigir rectificación y retiro del material.[1][2][3][4] Otros ex internos en la foto, también libres, se contactaron con él al enterarse.[2]
Al intentar denunciar en la comisaría de Santa Clara del Mar, les informaron que no podían rastrear el número utilizado, lo que impidió avances en la investigación y dejó a las víctimas sin recuperación del dinero.[1][6] La maniobra expone la impunidad en estafas virtuales por alquileres, comunes en temporada alta en la Costa Atlántica, donde las transferencias rápidas sin verificación facilitan fraudes masivos.[4]









