En otro departamento con tobillera y preocupada: cómo vive la argentina retenida en Brasil por injuria racial

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En otro departamento con tobillera y preocupada: cómo vive la argentina retenida en Brasil por injuria racial

Agostina Páez, abogada argentina de 29 años oriunda de Santiago del Estero, se encuentra retenida en Río de Janeiro desde el 14 de enero de 2026 tras un incidente en un bar de Ipanema. El episodio ocurrió durante una salida con amigas, cuando surgió un conflicto por el pago de la cuenta. Según la denuncia del empleado del bar, Páez lo señaló con el dedo, lo llamó «negro» de manera discriminatoria y simuló gestos y sonidos comparables a los de un mono, lo que fue grabado por las cámaras de seguridad y viralizado en redes sociales[1][2][4][5].

La Policía Civil de Río de Janeiro, a través de la Comisaría N° 11 de Rocinha, investigó el caso bajo la dirección del detective Diego Salarini y concluyó la pesquisa el 22 de enero, remitiendo el expediente al Ministerio Público para imputación por injuria racial. La justicia brasileña, supervisada por el juez Orlando Eliazaro Feitosa del Tribunal de Justicia de Comarca de la capital carioca, dictó medidas cautelares: retención del documento de identidad, prohibición de salida del país bajo pena de detención y colocación de una tobillera electrónica el 21 de enero en el Centro de Monitoreo de Río de Janeiro, donde Páez se presentó voluntariamente según CNN Brasil[1][2][4][5].

Una amiga de Páez también fue imputada por perjurio o falso testimonio en el marco de la investigación. La policía brasileña enfatizó en su cuenta de X que «el crimen no quedó impune» y que «en Río de Janeiro, el racismo no es un juego», destacando la tolerancia cero ante la discriminación en Brasil, donde tales conductas se equiparan plenamente al delito de racismo y prevén pena en cárcel común. El juzgado negó excarcelación bajo fianza por la gravedad de los cargos[1][2][5].

Páez abandonó el departamento inicial donde se alojaba por temor a amenazas recibidas en redes sociales de cuentas no identificadas, lo que la llevó a presentar una denuncia policial el 21 de enero, actualmente bajo investigación por la Policía Civil. Cerró sus perfiles en redes sociales ante el hostigamiento. Contrató un abogado local que solicitó habeas corpus para permitir su regreso a Argentina, argumentando circunstancias adversas, y pidió las grabaciones completas del bar para contextualizar el incidente[1][3][4].

Videos adicionales muestran a uno de los mozos realizando gestos obscenos, agarrándose los genitales, señalando y riendo ante las argentinas antes de la reacción de Páez, quien afirmó que eso provocó su gesto en respuesta. Su defensa, incluyendo el letrado argentino, apunta a provocaciones previas del personal y busca incorporar estas imágenes al expediente, junto con testimonios de testigos y el gerente del bar[1][2][4][5][7].

Páez vive preocupada en un nuevo departamento, bajo vigilancia satelital, a la espera de nuevas citaciones judiciales y resolución del Ministerio Público[1][5].

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