
Para asegurar el desarrollo económico nacional es imprescindible contar con el capital humano adecuado: trabajadores con educación, salud y conocimientos pertinentes. La inversión en capital humano mejora la eficiencia laboral y se traduce en mayores niveles de producción.
Solo así —como recomiendan los especialistas— podremos elevar la productividad, optimizar la eficiencia productiva e impulsar la innovación. Tanto el Estado como el sector privado deben invertir, especialmente en adaptación tecnológica, aumento de la competitividad y reducción de la desigualdad.
El crecimiento sostenido del país debe sustentarse en un sistema universitario sólido, de alta calidad, estrechamente vinculado al mercado laboral, promotor de la investigación y con adecuada gestión institucional. Lamentablemente, esa condición aún no se cumple plenamente.
En este contexto, resulta imprescindible fortalecer la articulación entre universidades, empresas y Estado, promoviendo prácticas profesionales, investigación aplicada y formación dual que permita a los estudiantes adquirir competencias reales desde etapas tempranas. Solo mediante una alianza estratégica y sostenida será posible cerrar brechas, elevar la calidad educativa y convertir el conocimiento en un verdadero motor del desarrollo nacional.
Mauricio Alzérreca Medrano señalaba recientemente: “Bolivia atraviesa una crisis educativa de dimensiones devastadoras que ha dejado de ser un problema pedagógico para transformarse en una amenaza existencial al desarrollo nacional… Aunque el riesgo país mostró una recuperación a inicios de 2026, cayendo por debajo de los 600 puntos básicos tras superar los 2.000 en 2025, este alivio financiero es insuficiente. La confianza de los mercados puede alejar el fantasma del default financiero, pero el país continúa sumido en un profundo default intelectual. Sin una base educativa sólida, la sostenibilidad de cualquier medida económica es una ilusión”.
En coherencia con la necesidad de fortalecer las bases del sistema educativo, la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP), en el marco de su compromiso con el desarrollo integral del país y la formación de capital humano competitivo, presentó una propuesta de proyecto de ley orientada a la modificación y/o reemplazo de la Ley N° 070 Avelino Siñani – Elizardo Pérez, con el objetivo de mejorar la calidad educativa desde los niveles iniciales y sentar bases sólidas para una educación superior más pertinente y vinculada al desarrollo productivo.
Algunas universidades nacionales, como la Universidad Católica Boliviana y la Universidad Privada Franz Tamayo, ejecutan programas de innovación. La primera creó el Instituto Nacional de Innovación Educativa para actualizar el currículo e investigar nuevas metodologías pedagógicas que reduzcan la brecha entre formación académica y necesidades del mercado laboral. La segunda organiza el Foro Internacional de Innovación Educativa, enfocado en educación para la sostenibilidad. En esta línea, la Universidad Real de la Cámara Nacional de Comercio ha asumido un papel activo en la formación de capital humano orientado a las necesidades reales del sector productivo, a través de programas vinculados a la gestión empresarial, el comercio exterior, la innovación y la transformación digital.
Pese a su importancia, durante los últimos 20 años Bolivia no priorizó el capital humano. Un estudio de PhilippeAghion, Ingvild Almås y Costas Meghir destaca que es esencial para el crecimiento y la reducción de la pobreza. Desde el siglo XVIII, Adam Smith lo consideraba una forma de riqueza, formalizada luego por Gary Becker en el análisis económico moderno.
El informe STEM de Structuralia indica que ocho de cada diez profesionales en América Latina creen que la educación superior tradicional no responde al mercado ni a los cambios tecnológicos. Las deficiencias provienen de niveles previos: Bolivia presenta rezago educativo creciente. La prueba TERCE mostró que siete de cada diez alumnos tienen baja comprensión lectora y ocho de cada diez dificultades en matemáticas; solo el 3% llega preparado a la universidad.
Los empresarios esperamos que, una vez controlados los problemas económicos, la prioridad del Gobierno sea encarar reformas educativas profundas que garanticen un mejor futuro para el país.









