
El autor es Licenciado en Economía por la UMSA. Doctorado Ph.D. en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador (Argentina). Académico de número de la ABCE y presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP).
Bolivia está reduciendo gradualmente su histórica dependencia del efectivo y trasladando una parte cada vez mayor de su actividad económica hacia los pagos digitales. Hoy es habitual escuchar en mercados, tiendas o incluso en el transporte público la pregunta: “¿Se puede pagar con QR?”.
El Informe de Vigilancia del Sistema de Pagos del Banco Central de Bolivia (BCB) destaca que el código QR ha dejado de ser una innovación emergente para consolidarse como un instrumento de pago masivo. La capacidad del sistema financiero para conectar de manera fluida a distintas entidades, plataformas y aplicaciones ha sido determinante en este proceso. Hoy los usuarios pueden realizar pagos desde cualquier banco a cualquier destinatario, independientemente de la entidad financiera involucrada, impulsando la adopción de los pagos electrónicos y la transformación digital de las transacciones en Bolivia.
Las cifras reflejan un cambio estructural en la forma en que los bolivianos movilizan su dinero. Durante 2025 se registraron, en promedio, 229 pagos electrónicos por habitante. Asimismo, los pagos inmediatos mediante QR alcanzaron 1.697 operaciones por minuto, equivalentes a 28 transacciones por segundo.
Según el economista Germán Molina, la consolidación de las fintech fue fundamental para desarrollar el ecosistema digital que actualmente existe en el país. El informe del BCB también evidencia una reducción progresiva del uso de efectivo: mientras en 2020 el 85% de los pagos se realizaba con dinero físico, en 2025 esa proporción descendió al 64%.
Molina sostiene que el menor uso de billetes responde a una tendencia mundial impulsada por los avances tecnológicos del sistema financiero, que favorecen una mayor inclusión financiera mediante herramientas digitales accesibles para la población.
El crecimiento de los pagos digitales no solo se refleja en el número de operaciones, sino también en los montos movilizados. Entre 2024 y 2025, el valor de las transacciones electrónicas aumentó más de 40%, mientras que las realizadas mediante billeteras móviles crecieron 162% en términos monetarios.
Esta expansión responde al desarrollo del comercio electrónico, la masificación de los pagos QR y la búsqueda de alternativas más rápidas y seguras frente al uso tradicional del efectivo. En contraste, los cheques continúan perdiendo relevancia. Durante los últimos cinco años, las operaciones con este instrumento disminuyeron 12%, manteniéndose principalmente para transacciones empresariales de mayor cuantía.
Las estadísticas muestran además que los pagos mediante QR crecieron 131% en 2025 respecto a la gestión anterior. Dentro de las transferencias electrónicas, los pagos inmediatos pasaron de representar el 7% en 2021 al 86% en 2025.
Junto al QR, destacan las billeteras digitales como Yape, Altoke, Yasta y Zas, que permiten a usuarios bancarizadosy no bancarizados realizar transacciones rápidas desde sus teléfonos móviles. También cobran importancia las transferencias ACH y los servicios de banca móvil ofrecidos por las entidades financieras.
Sin embargo, el avance de los pagos electrónicos no implica la desaparición del efectivo. Los billetes seguirán desempeñando un papel importante debido al elevado nivel de informalidad de la economía boliviana y a las limitaciones de conectividad que persisten en varias regiones del país.
La especialista en activos digitales Alison Berbetty destaca que cada vez más personas utilizan QR y transferencias porque ofrecen mayor seguridad, reducen el manejo de efectivo y contribuyen a la formalización económica. Diversos estudios estiman que más del 70% de la actividad económica en Bolivia se desarrolla en la informalidad; además, existen zonas sin acceso adecuado a Internet y personas que carecen de habilidades tecnológicas o teléfonos inteligentes, factores que limitan la adopción de estos sistemas.
El crecimiento de los pagos digitales también exige fortalecer la seguridad. Entre las modalidades de fraude más frecuentes se encuentran los QR falsificados, mediante los cuales delincuentes reemplazan códigos legítimos para desviar pagos a cuentas ilícitas, y los llamados QR inversos, que simulan comprobantes de pago pero en realidad autorizan débitos desde la cuenta de la víctima.
En este contexto, la ciberseguridad adquiere una importancia creciente. Una parte significativa de los incidentes de seguridad tiene origen en errores humanos, desconocimiento de los riesgos o prácticas inadecuadas. Por ello, la capacitación permanente del personal de las entidades financieras y la concientización de los usuarios deben ser una prioridad para garantizar un crecimiento seguro y sostenible de los pagos digitales en Bolivia.









