Cuba busca en África el petróleo que ya no recibe del chavismo
Cuba enfrenta una crisis energética aguda tras la interrupción total de los envíos de petróleo venezolano, que en 2025 suministraron 26.500 barriles por día, el principal proveedor de la isla, seguido por México con 5.000 barriles por día. Venezuela no ha enviado crudo ni combustible desde hace aproximadamente un mes, según datos de envío y documentos internos de PDVSA, con el último buque partiendo a mediados de diciembre con 600.000 barriles para refinar en Cuba[1]. Esta ausencia, agravada por la captura del líder venezolano Nicolás Maduro por Estados Unidos y la decisión del presidente Donald Trump de cortar el suministro, deja a Cuba sin luz al final del túnel, según Jorge Piñón, investigador de energía de la Universidad de Texas en Austin, quien califica la situación como catastrófica[1].
La producción local de petróleo en Cuba aumentó en 2025, deteniendo una década de descensos en la extracción de crudo y gas por parte de la Unión Cuba-Petróleo, aunque aún no cubre la demanda total para generación eléctrica y la economía[2]. México se ha convertido en el principal proveedor actual, exportando 17.200 barriles por día de crudo en los nueve meses hasta septiembre de 2025 a través de Gasolinas Bienestar, subsidiaria de Pemex, incluyendo crudos ligeros como Olmeca e Istmo, más fáciles de refinar dada la infraestructura obsoleta de la isla[3][4]. Esta dependencia genera riesgos para Pemex, como posibles sanciones estadounidenses que complicarían su refinanciamiento de 17.000 millones de dólares en deuda denominada en dólares, en un contexto de deterioro de activos por 52.600 millones de pesos hasta septiembre de 2025[3][4].
Ante la falta de apoyo de aliados exportadores como Angola, Argelia o Brasil, y envíos limitados de México y Rusia, Cuba carece de reservas públicas conocidas y explora alternativas en África para compensar la pérdida venezolana[1]. Expertos destacan que nadie arriesgará la ira de Trump para rescatar a la isla, mientras los residentes enfrentan apagones prolongados, escasez de alimentos, medicinas y combustible[1]. El gobierno cubano convoca a enfrentar 2026 de manera diferente, priorizando aseguramiento energético a objetivos vitales como agricultura y exportaciones, con recuperación del sistema electroenergético, restablecimiento de termoeléctricas, generación distribuida y parques solares, junto a revisión de estructuras para reducir gastos e incrementar ingresos en divisas[6]. Seis provincias no proyectan exportaciones pese a su potencial, y se enfatiza la inversión extranjera y eliminación de trabas para productores[6].









