China queda fuera del nuevo boom petrolero venezolano impulsado por Estados Unidos
Las importaciones de petróleo de China desde Venezuela se desplomarán a partir de febrero tras el bloqueo impuesto por Estados Unidos, que ha limitado severamente la salida de petroleros hacia el principal comprador asiático del crudo venezolano. Desde diciembre, cuando comenzó el bloqueo, solo 2,9 millones de barriles de crudo Merey y otros tipos han salido hacia Asia en tres buques, junto con 2,6 millones de barriles de fueloil, totalizando 5 millones de barriles equivalentes a 166.000 barriles diarios, cifra inferior al promedio de 642.000 barriles diarios de crudo y fueloil exportados a China en 2025, que representaba el 75% de las exportaciones totales venezolanas de 847.000 barriles diarios según documentos internos de PDVSA.[1]
Venezuela suspendió los envíos de petróleo a China tras la detención de Nicolás Maduro a principios de enero y la asunción temporal de Delcy Rodríguez, con Estados Unidos tomando control del comercio petrolero y autorizando únicamente cargas para la petrolera Chevron gracias a una licencia especial que evita sanciones. Los únicos embarques autorizados desde la semana pasada han sido para barcos de Chevron en los puertos de José y Bajo Grande, mientras que la última carga hacia Asia se registró el 1 de enero, con embarques previos de diciembre totalizando cerca de 12 millones de barriles transportados en modo oscuro al apagar transpondedores.[2]
Los últimos petroleros con crudo venezolano sancionado cargado mayormente antes del bloqueo llegarán a Asia en los próximos días, agotando el acceso fácil de China a esta fuente barata que sostenía su sector refinador, con unos 24 millones de barriles almacenados a flote en el mundo, la mitad en Asia según Kpler. Tras agotar estos volúmenes, que cubren uno o dos meses de necesidades, China deberá pagar precios internacionales por crudo venezolano, como el Merey ofrecido por Vitol con descuentos de solo 5 dólares por barril frente al Brent, frente a los 15 dólares previos, o recurrir a alternativas costosas como crudo canadiense o iraní.[3]
Empresas como Vitol y Trafigura participan en el nuevo flujo hacia refinerías estadounidenses bajo licencias de Washington, reactivando exportaciones a ese mercado y reconfigurando los flujos tradicionales de Venezuela hacia Asia, donde China compraba entre el 80% y 85% del crudo venezolano, fuente clave de energía barata y poder de negociación estratégica.[5] Brasil, con 3,9 millones de barriles diarios en 2025, supera a Venezuela (1,1 millones) como mayor productor regional y proveedor alternativo para China, que adquirió el 44% de sus exportaciones en 2024, diversificando ante la competencia estadounidense.[4]









